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Imagen: @La Nación
Aunque nuestros hijos son adolescentes, o justo por eso, se “vive muy bien” cuando uno de los dos, o no trabajamos o trabajamos sólo cuando no hay nadie en casa. Esta situación se ha dado, por distintos motivos, desde Navidad hasta ahora.
Lo cual no nos exime de encontrar mejorable, a veces, la limpieza-organización de la casa, la vistosidad de los menús, las lavadoras-tendidos-planchados de ropas, la gestión de las (múltiples) tareas extraescolares, los comportamientos de los niños o, incluso, de los que lucimos más años…
Pero, bien es verdad, que facilita la logística familiar.
El lunes ha sido el fin de dicha situación.
Así que, a partir de ahora, esperemos que, cuando algo no vaya bien, paremos y relativicemos, acordándonos de que ni tan siquiera, con todo el tiempo a nuestra disposición, pudimos estar siempre de diez.
A mi marido y padre de mis hijos
Que sería de mi vida sin tus sinceras ironías
Qué sería de mi vida sin tu ajetreada rutina
Qué sería de mi vida sin tus tareas adjudicadas:
Pintar las cosas, cambiar las sillas, traer las compras…
Qué sería de mí sin tus sonoros silencios
Qué sería de mí sin tu calor en el inviernoQué sería de nosotros sin tu inadvertido ajetreo
Qué sería de nosotros sin tus irónicos acuerdos
Qué sería de nosotros sin tu soporte a los tormentos:
Entrenamientos, clases de música, compromisos estupendos…Cerramos etapa por ti elegida
(disfrutada y, a ratos, seguro que sufrida)
Seguro que pagar por tenerte más tiempo
Ha sido un lujo, no al alcance:
Ni de todos los bolsillos
Ni de todos los pensamientos
Aranda de Duero
28/08/26
Habrá un periodo de transición, desde el uno de septiembre hasta el inicio del curso, zona cero/minuto uno, en la que la vorágine de clases, deberes, trabajos, entrenos, actividad física y ocio de toda la familia…arranque de nuevo como implacable martillo pilón, aplastando todo a su paso.
Para no morir en el intento, la fórmula es la misma que la de un equipo de fútbol, altas dosis de compañerismo y cooperación. (Lo repetiré a los navegantes de casa hasta que pierda el sentido).
Cierro con una frase, atribuida a Buda, que escuché ayer en un podcast de Nazaret Castellanos: “El crecimiento personal viene acompañado de soltar”.
Cuando “soltamos”, sentimos que tenemos que justificarnos ante los demás, pero creo que, lo más importante es aclararnos nosotros mismos…
Soltar
Un sueño, una luz, un caramelo,
Se convirtieron en pesadilla, oscuridad, hielo
Había muchos matices
Los brillantes te deslumbraban con aciertoAprendiste a sufrir menos
Aprendiste a salvarte de las guerras
(algunas las libraban otros y te pilló por medio)
Aprendiste a defenderte, a intentar ser mejor sin miedo
(aunque te descolocaba por dentro)La escasa luz,
Su brutal deslumbramiento,
Soltaste todo aquello.Aranda de Duero
28/08/26
Es viernes, 20 horas, llevo unas dos horas escribiendo. Feliz. Cada vez tengo más claro que la vida son estos momentos. Sin ninguna pretensión. O por eso mismo, con todas las pretensiones: que los tuyos, más cercanos o lejanos, estén bien. Siempre.

También creo que me siento también cerca de los marroquís, sobrevivan en Ceuta o, en estos momentos, en la Ribera; a uno le he conocido esta semana, tiene quince años –como mi hijo mayor con el que empezaba esta entrada del blog- en una situación de recuperación de un proceso de salud, con una adolescente expresión de hastío y, con un móvil que sobresalía del bolsillo de su vaquero.
Pantalón, por cierto, a falta de una de esas coladas que nos “costará más” poner en casa a partir de la semana que viene, cuando todos volvamos a nuestras tareas.
Feliz semana
Aranda de Duero
28/07/26
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