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Foto de portada: Plano cartográfico de Tórtoles de Esgueva de principios del siglo XX, donde vienen representadas las vías fluviales.
Bajo los verdes sembrados primaverales que se extienden a lo largo de las orillas del Esgueva en su último tramo burgalés, yace sepultada la mayor parte de los vestigios de un sistema agrario que, durante siglos, impulsó el desarrollo socioeconómico de la villa de Tórtoles.
Este complejo molinero, emplazado aguas abajo en la margen derecha del río, estaba formado por un canal artificial llamado el Cauce del Molino de la Zarza; otro de desahogo, con el nombre de El Río Viejo, y tres molinos harineros de rodezno (1).
El cauce se alimentaba del Esgueva mediante un azud en el límite municipal entre Tórtoles y Villovela, en el término identificado como La Machuca. Desde allí, discurría paralelo al río hasta encontrarse con el Camino Real de los Arrieros, donde lo atravesaba El Puentecillo, una estructura menor de un solo ojo, alineada con el puente románico de piedra, El Pontón.

El Puentecillo. Este puente se destruyó en los años setenta del siglo XX, cuando se hizo la concentración parcelaria de Tórtoles de Esgueva. / M. Ángel Marqués

Puente románico reformado El Pontón. / M. Ángel Marqués
A esta altura del recorrido, el cauce ya había empezado a dibujar una pronunciada curva, diseñada deliberadamente para reducir la velocidad y la fuerza de la corriente, también para evitar la erosión de las paredes del canal, entre otras razones. Es en este punto donde se abastecía el primer molino, bajo el nombre de El Molino de La Zarza. Se desviaba el agua del canal mediante un caz regulado con una tajadera de madera, que elevaba el nivel del caudal hasta el cubo de mampostería. El agua sobrante de la molienda volvía al cauce por el socaz.
A mediados del siglo XVIII, este ingenio hidráulico pertenecía a una sociedad comunal de veintiocho vecinos de la población, quienes se organizaban para la molienda por horas y días según les correspondiera. Lo mismo sucedía con la limpieza del caz, el picado de las piedras, el mantenimiento de los mecanismos y las demás instalaciones. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, se consideraba que, si la molienda se hubiera regulado por razón de maquila, atendiendo a la escasez de agua en la temporada estival y a las habituales crecidas, habría reportado un beneficio de treinta fanegas de trigo al año.
Una vez finalizada la curva, el cauce volvía a posicionarse paralelo al río, donde aparecía el otro molino al que llamaban El Piélago. Al igual que el anterior, también se servía de una acequia con tajadera para llevar el agua a la torre de carga. El agua que salía de la molturación se encauzaba al canal para desembocar ya en el Esgueva, en las inmediaciones de la Puente Nueva y del Río Viejo (2).
Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, el molino del Piélago pertenecía a una familia que lo tenía arrendado a un molinero local por treinta y cuatro fanegas de trigo. Este sí se regía por medio de maquila, estimándose al molinero un rendimiento de veinte fanegas anuales.
A finales de los setenta del siglo XX, en un soto de chopos cercano a la Puente Nueva, se podían ver aún algunos sillares de los cimientos del Piélago. Cerca de ellos se hallaban los restos de un tramo semihundido del cauce. En la actualidad ya no queda nada.
El tercer molino, conocido como el de Abajo, se proveía del río pasada la Puente Vieja a través de un azud. Por medio de una compuerta de madera con desaguadero controlaban el nivel del caudal, que un caz conducía hasta el cubo de presión. En las crecidas, solían abrir el aliviadero para proteger a la presa y al propio edificio.

Compuerta actual del azud del molino de Abajo./ M. Ángel Marqués
El agua sobrante tras salir por la cárcava, se dirigía hacia el Cauce de las Cerradas (3) hasta unirse definitivamente con el río en tierras palentinas.

Cauce de las Cerradas en la actualidad./ M. Ángel Marqués
Al igual que el primero, pertenecía a una sociedad mancomunada de veintiocho vecinos de la localidad que se regían por adras para la molienda; de forma similar se impartía el resto de obligaciones de mantenimiento y de servicios. Según el Catastro de Ensenada, generaba un beneficio de veintiocho fanegas de trigo al año.
La decadencia de estas infraestructuras llegó en el siglo XIX con las leyes de desamortización. La reforma de Pascual Madoz de 1855 afectó gravemente a los bienes comunales de Tórtoles de Esgueva, forzando el abandono y posterior desmantelamiento de casi todas las instalaciones hidráulicas.
El molino de Abajo logró sobrevivir y siguió funcionando hasta finales del siglo XX, pero su gestión comunitaria de 1752 ya se había perdido para siempre.
(1) En la respuesta número diecisiete del interrogatorio de las cuarenta respuestas que la villa de Tórtoles dió al Catastro del Marqués de la Ensenada el año 1752, quedaron registradas la propiedad y la capacidad productiva de los tres molinos harineros ubicados en la vega del Esgueva.
(2) Este canal se utilizaba como aliviadero para salvar a los molinos de las crecidas que anegaban la parte alta de la vega. Descargaba aguas abajo del último puente hecho con maderos de olmo, conocido como la Puente Vieja.
(3) Este cauce existe en la actualidad, y se une con el río para continuar por la ruta de los molinos del Esgueva hasta llegar a Valladolid.
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
GLOSARIO
Adra: turno de molineros para repartirse las horas y días de la molienda, lo mismo que las tareas de mantenimiento.
Azud: muro o pequeña presa construido de forma transversal en un río para elevar el nivel del agua y desviar parte de su caudal hacia el cauce que alimenta el molino.
Caz: es un canal artificial construido para desviar el agua de un río y conducirla directamente hasta el cubo para ganar presión hidráulica constante.
Maquila: es la porción de grano o harina que el molinero cobraba al dueño del trigo por hacer la molienda.
Rodezno: es la rueda de madera o de hierro con palas curvas que gira de forma horizontal. El rodezno se conecta a un palo largo de hierro, que sube directo hasta la piedra de arriba sin usar engranajes grandes. Al girar el rodezno, gira la piedra móvil que tritura el grano sobre la piedra de abajo.
Socaz: trozo de cauce que hay debajo de un molino. Su función principal es servir como canal de desagüe que sirve para evacuar el agua que ya ha pasado por la rueda hidráulica
Tajadera: compuerta que sirve para desviar, retener o repartir el caudal general del agua.
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