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En Aranda de Duero empieza a instalarse una sensación peligrosa para la política: la del déjà vu permanente. De cara a las próximas elecciones autonómicas, el PSOE vuelve a mirar a Aranda de Duero ( que suerte la nuestra , o no) … pero sin mirarla de verdad, ni a Aranda ni los millones de críticas diarioas a sus integrantes. En sus listas reaparece, una vez más, Luis Briones, una figura ampliamente conocida en la localidad, sí, pero también ampliamente criticada. Y aunque se incorpora Laura Jorge, el mensaje que llega a la ciudadanía es el mismo de siempre: continuidad, repetición y poco oído a lo que se pide desde abajo, que son cambios, caras nuevas y renovación completa interna.
Porque si hay un nombre que genera rechazo en amplios sectores de Aranda, ese es el de Luis Briones. No por una cuestión personal, sino por un balance político que muchos consideran más que cuestionable. Durante su trayectoria (estando el de capitán del barco) se han sucedido episodios que han dejado huella: el caso Cultura, el proyecto de Proinciove, Sol de las Moreras y sus contratos dudosos… decisiones y gestiones rodeadas de polémica, de dudas y de una sensación constante de oportunidad perdida para la ciudad. Todo ello ha ido erosionando su imagen hasta convertirla en una de las más desgastadas del panorama político local y de las más aborrecidas, y no solo por los de pensamiento contrario si no también por personas socialistas o de izquierdas ( y si hago diferenciación ya que en Aranda de Duero por desgracia y debido a las personas que componen las listas ser socialistas muchas veces no parece ser de izquierdas … una pena).
Y, aun así, ahí sigue. Lista tras lista. Elección tras elección.
Mientras tanto, los votantes de Aranda de Duero llevamos años pidiendo un cambio real, algunos lo intentamos dentro pero os juro que es algo imposible ( Las gemas del universo serán para quien lo consiga) . No un retoque estético, no un nombre nuevo para acompañar a los de siempre, sino una renovación profunda, consensuada y respetuosa con el sentir de la calle. Porque a los votantes también se les debe respeto. Si durante varios procesos electorales se clama por aire nuevo, lo lógico sería escuchar, abrir procesos internos, pisar barrio, hablar con la gente y asumir que hay etapas que se agotan.
La sensación que queda es que algunos partidos (y en este caso el PSOE pero no será el único con este error) escuchan poco a la calle y menos los de arriba. Quizá porque salen poco a pasear. O quizá porque resulta más cómodo reciclar nombres conocidos que asumir los problemas internos y ponerlos nombre y apellidos. Sea como sea, el resultado es el mismo: caras quemadas que vuelven a ocupar espacios que podrían servir para ilusionar, movilizar y reconectar con una ciudadanía cada vez más distante.
El PP todavía no ha publicado su lista autonómica, pero la experiencia invita a pensar que el patrón será parecido. Y eso debería preocupar a todos, ya lo veremos…
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