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DISFRUTA DE LA SOLEDAD

01/02/2018 23:02 | Virginia Pecharromán
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Se puede aprender a disfrutar de la soledad y no vivir ese estado como algo triste, sino como una oportunidad de independencia y desarrollo personal

Hoy en día la vida que llevamos es bastante individualista. Muchas personas viven solas, o comparten piso pero no conviven, o estan en la casa familiar pero tampoco se relacionan. Cada uno va a su rollo, según sus turnos de trabajo, sus rutinas diarias o simplemente cada uno hace  su vida. El problema está cuando la soledad no se escoge, sino que te toca. Muchos sufren por estar solos y perciben ese sentimiento de soledad como un abandono o como algo muy triste. Sin embargo, la soledad, sea escogida o no tiene sus ventajas. Estar solo nos da independencia y nos da más libertad de acción. 

Algunas personas tienen miedo a la soledad y por no estar solos pagan un alto precio. Me refiero a personas que aceptan tener amistades tóxicas u optan por tener compañías que no les convienen con tal de no estar solos. Además aguantan  muchas situaciones por no quedarse solos, esta  actitud es algo que, a la larga,  hace daño. El no soportar la soledad convierte a la persona en alguien dependiente, depende de otros y acepta comportamientos que no son adecuados. 

Aprender a disfrutar de la soledad es algo que nos puede ayudar a ser mejor personas, ser más autónomos y desarrollar nuestra autoestima. Se puede estar solo y ser feliz, porque al saber disfrutar de estar sólo, se disfruta también de las compañías, porque ya no son forzadas, son elegidas. 

¿Cómo podemos disfrutar de la soledad? Para empezar, tenemos que aprovechar el momento de estar solos para llevar a cabo todas esas tareas o actividades que son individuales. Por ejemplo:  leer un buen libro, realizar pasatiempos, disfrutar de una película o de una serie o programa de la tele, juego de cartas del solitario, escribir a alguien, wasapear, pintar, coser, mirar el periódico, salir a pasear o a realizar deporte, e infinidad de cosas que a cada uno le guste hacer.

Por otro lado, también necesitamos un espacio para cuidarnos, cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente. Desde descansar, dormir y echar la siesta, hasta dedicarnos a la limpieza e higiene corporal: afeitarse, depilarse, lavar el pelo, ducharse, bañarse, cortar las uñas, peinarse, lavarse los dientes... Infinidad de tareas dedicadas a nosotros mismos y que las solemos hacer solos. Esta dedicación es importante, porque hace que nos dediquemos a cuidarnos y en definitiva, a querernos más. 

Otro espacio para estar con uno mismo y disfrutarlo es la meditación. Es necesario en nuestras ajetreadas vidas pararnos a mirarnos hacia adentro, a trabajar nuestra propia esencia. Realizar técnicas de relajación o meditaciones diarias nos hace entrar en contacto con nosotros mismos, conocernos más y poder trabajar la calma y la serenidad en nuestra vida. 

El tiempo que estamos solos es muy valioso para desarrollar nuestros hobbies, esas actividades que nos gustan y que se nos dan bien y cada vez mejor. Hay hobbies en solitario y otros que nos harán unirnos a aquellos que los comparten. Pero por de pronto, desarrollar nuestros propios hobbies y no los impuestos por otros,nos hará ser más felices. 

Cuando uno comienza a disfrutar de la soledad, entonces está preparado para disfrutar de las amistades. Y después siempre puede volver a elegir estar solo. Todas las personas necesitamos de los dos estados, somos seres sociales y vivimos en sociedad. Aunque en las últimas décadas ha cambiado mucho el modo de vida, porque en otras épocas se vivía más en comunidad, más con los vecinos, sobre todo en los pueblos. Ahora nos metemos en nuestro portal y no conocemos muy bien a todos nuestros vecinos.  Y aunque vivimos en sociedad nos gusta elegir con quién nos relacionamos y nos gusta estar solos a veces, además de ser una necesidad de interiorización. Pero es perjudicial estar siempre solos, sin relacionarse. Al igual que no es bueno estar siempre acompañado sin tener un momento para uno mismo. Todo estado tiene su momento. Y se tratade elegir, no de tenerlo impuesto. La soledad también se elige y por eso se puede disfrutar. Cuando no se elige podemos llegar a aprender a disfrutar de ella. Después de empezar a disfrutarla, no querremos dejar de estar solos, por eso también hay que compaginarllo con nuestra vida en sociedad. No hay que olvidar que gracias a que nos relacionamos con otras personas, nos conocemos más. Pero también nos conocemos y sabemos escucharnos cuando estamos solos, cuando nos tomamos un café con nosotros mismos. EL que huye de estar a solas con sigo mismo es porque no se conoce. 

Os animo a practicar la soledad y disfrutar de ella, sin olvidar que no estamos solos. 

Leer más sobre otros temas en http://www.vivirlapsicologia.wordpress.com

 
 
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