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Educando en responsabilidad

13/05/2020 10:30 | Virginia Pecharromán
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Podemos aprovechar esta peculiar situación para dejar "hacer" a nuestros hijos.

En estos momentos, en los que pasamos muchas horas con nuestros hijos dentro de casa, es el momento perfecto para educarles en responsabilidad. Siempre estamos tan preocupados por las tareas académicas, las clases extraescolares y los deberes,  que olvidamos las tareas que pueden hacer en casa. Es importante trabajar la responsabilidad y autonomía personal en todas las edades.
Para comenzar,  podemos reflexionar haciéndonos una pregunta muy fácil: ¿Qué estoy haciendo por mi hijo que puede hacer por él mismo? Seguramente, durante el curso, cuando las prisas nos pisan los talones, hacemos muchas cosas por terminar antes y llegar a tiempo. Solemos recoger muchas cosas de ellos, terminales de vestir, hacer su cama, hacerles la comida, la cena, preparar el almuerzo… Además muchas cosas las hacemos porque preferimos hacerlas para que ellos no ensucien, y quede todo bien hecho. Esto es un gran error, porque les enviamos el mensaje de “ya lo hago yo, que tú no sabes, o tú no puedes, o yo lo hago mejor”. Son mensajes que pueden dañar su autoestima, o en el mejor de los casos, cuando pase el tiempo, no querrán hacer esas tareas, porque hay alguien que siempre se las hace. También, conseguimos así, que no conozcan la cultura del esfuerzo. Creen que las cosas están así por arte de magia y no conocen el esfuerzo que cuesta realizarlas. Para ello, es necesario que hagan las cosas por sí mismos. Siempre adaptado a su edad, claro. Los niños, desde que son bien pequeños son capaces de hacer infinidad de tareas, además están deseando ayudar y aprender. Después cuando crecen ya todo les parece aburrido, así que hay que pillarles a tiempo.
Tenemos que cambiar un concepto como adultos antes de comenzar. En esta vida nos han educado para no fallar, y resulta que es necesario fallar para aprender a hacer las cosas bien. Uno no nace sabiendo, y uno no aprende a la primera a hacer las cosas bien. Las tareas necesitan su entrenamiento, igual que cuando aprenden a hablar, a caminar, a leer y a escribir, todo es un proceso. Entonces no pretendamos que hagan su cama bien desde el primer día, ni que recojan y limpien todo como lo hacemos nosotros. Es necesario dejarles tiempo y darles oportunidades, para que vayan perfeccionando la técnica, como lo hacen con un deporte. Podemos comenzar por las tareas que les gusten más y dejar para más adelante lo que no les gusta. Normalmente, les dejamos un espacio para que ayuden, pero después no sabemos reforzarlo, más bien somos tendentes a sacar pegas al asunto. Pues así, no conseguiremos que lo repitan y lo vuelvan a intentar. Cualquier acercamiento espontáneo a realizar una tarea tiene que ser recompensado. Los refuerzos pueden ser palabras cariñosas o de felicitación, y gestos, como chocar los cinco, palmadita en la espalda o un guiño cómplice. Con esto conseguiremos que se animen a repetirlo e irlo perfeccionando. Hasta ahora, era la falta de tiempo, la excusa universal para dejar de lado estos temas. Así que ahora ya no hay excusas. Disponemos de mucho tiempo y en una casa hay muchas cosas que hacer. Lo importante, es repartirse las tareas entre todos, para que nadie esté sobrecargado y todos colaboren. Esto es lo que se llama hoy en día educar en correponsabilidad y es un trabajo importante para prevenir la violencia de género.
Para implantar nuevas tareas, lo principal es darles el tiempo que necesiten, dividir en pasos la tarea, supervisar y apoyar hasta que lo hagan por sí mismos. No pretendamos que de repente un día sepan hacerse el almuerzo si nunca lo han visto preparar. Tenemos que ser modelos y luego pasar a ser observadores y “dejar hacer. También tenemos que ser conscientes de que nuestros hijos tendrán su manera de hacerlo, que también puede ser válida. Tenemos que dejar que tengan errores, si no dejamos que se equivoquen no lo aprenderán nunca. Además, si se olvidan de algo y se lo reponemos, al final se lo volverán a olvidar. Tienen que ser ellos los que enmenden sus propios errores, porque así aprenderán de lo que ha ocurrido y buscarán soluciones para que nos les vuelva a suceder.
Os animo a probar desde hoy mismo, comencemos por dejar de hacer algo que pueden hacer ellos mismos y enseñemos cómo lo pueden hacer. Ya me contaréis el resultado.

Puedes leer más sobre éste y otros temas en mi blog personal:http://vivirlapsicologia.wordpress.com

 
 
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