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La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a Javier L. H. a un total de 23 años y nueve meses de prisión por el asesinato de su suegro, Valentín López, en Aranda de Duero, y por otros delitos cometidos durante su huida posterior. La sentencia, dictada de acuerdo con el veredicto del Tribunal del Jurado, considera probado que el acusado mató a la víctima de doce cuchilladas el 3 de octubre de 2024 y que, al día siguiente, embistió con un vehículo a un coche policial cuando fue localizado en la provincia de Segovia.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial le impone 17 años de cárcel por asesinato, ocho meses por allanamiento de morada, dos años por robo con violencia, nueve meses por maltrato en el ámbito de la violencia de género, tres años por atentado y cuatro meses por lesiones. A estas penas se suman multas por delitos leves de hurto y lesiones, así como por el robo de uso de un vehículo a motor.
Doce cuchilladas para acabar con su vida
Los hechos se remontan a la tarde del 3 de octubre de 2024. Según los hechos declarados probados por el jurado, Javier L. H. se encontraba con su suegro, Valentín López, cuando decidió acabar con su vida en una vivienda de Aranda de Duero.
El condenado cogió un cuchillo de la cocina y se abalanzó sobre la víctima, a la que asestó seis cuchilladas en el pecho. Como consecuencia de las heridas, Valentín cayó al suelo y se golpeó la cabeza. A continuación, el acusado cogió un segundo cuchillo, de mayor tamaño, y le propinó otras seis cuchilladas por la espalda.
La sentencia considera acreditado que la víctima no tuvo ninguna posibilidad de defenderse cuando recibió las cuchilladas por la espalda y que el acusado se aprovechó de la confianza derivada de su relación familiar para reducir sus posibilidades de defensa. Valentín López falleció como consecuencia de las hemorragias provocadas por las heridas.
La Audiencia aprecia la circunstancia de alevosía, necesaria para la calificación del asesinato en los términos recogidos en la sentencia, pero descarta el ensañamiento. También rechaza que el acusado tuviera alteradas sus facultades de entendimiento y voluntad en el momento de cometer los hechos.
Entró en la vivienda familiar y agredió a su esposa
Después del asesinato, Javier L. H. se apoderó del teléfono móvil y de las llaves de su suegro y se dirigió al domicilio en el que residían su esposa y otros familiares.
El condenado accedió a la vivienda utilizando las llaves de la víctima, sin el consentimiento de sus moradores y llevando oculto un cuchillo en la manga de la chaqueta.
Una vez dentro, cogió el teléfono móvil de su esposa con intención de llevárselo. Cuando ella trató de impedirlo, le lanzó un vaso de cristal, la zarandeó y la empujó, hasta conseguir hacerse con el dispositivo. Durante el enfrentamiento, la mujer advirtió que llevaba un objeto oculto en la manga y consiguió arrebatarle el cuchillo.
Estos hechos, que ocurrieron en presencia de la hija de ambos, han dado lugar a las condenas por allanamiento de morada, robo con violencia y maltrato en el ámbito de la violencia de género.
Huyó en un vehículo de empresa y embistió a la Policía
La huida continuó esa misma noche. Sobre las 20.45 horas, el condenado acudió a las instalaciones de la empresa en la que trabajaba en Aranda de Duero, desconectó la alarma y se apoderó de las llaves de un Opel Astra, que utilizó para abandonar la ciudad. También se llevó un teléfono móvil de la empresa.
Al día siguiente, 4 de octubre, fue localizado por un dispositivo policial en las inmediaciones de Carabias, en la provincia de Segovia. Cuando advirtió que varios vehículos policiales lo seguían, emprendió la huida a gran velocidad.
Durante la persecución, embistió frontalmente por un lateral a un vehículo de la Policía Nacional, en el que viajaban dos agentes, con la intención de continuar escapando.
Como consecuencia del impacto, uno de los policías sufrió traumatismos en las manos, las muñecas y el tobillo izquierdo, lesiones que tardaron diez días en curar. El segundo agente sufrió una cervicalgia postraumática y necesitó tratamiento rehabilitador, con un periodo de curación de 30 días.
La reparación del daño, atenuante en todos los delitos
La Audiencia Provincial ha aplicado al conjunto de los delitos la atenuante analógica de reparación del daño, después de que el acusado consignara durante el juicio 66.000 euros para hacer frente parcialmente a las indemnizaciones.
Además de las penas de prisión y multa, la sentencia establece distintas medidas de alejamiento y prohibiciones de comunicación con las personas protegidas.
En concepto de responsabilidad civil, el condenado deberá indemnizar a la viuda de Valentín López con 100.000 euros y a cada uno de los tres hijos de la víctima con 50.000 euros. También tendrá que abonar 650 euros a uno de los agentes heridos y 1.975 euros al otro.
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