
La asociación ASADEMA está trabajando en un nuevo proyecto orientado a la atención de la infancia con discapacidad intelectual, una iniciativa que busca ampliar la cobertura asistencial de la entidad y completar el acompañamiento a lo largo de todas las etapas vitales. La directora de la organización, Miriam Martínez, explica que para ello se prevé la construcción de un complejo residencial y de actividades en la parcela Virgen de las Viñas, junto a la actual residencia y frente a la comisaría.
La entidad, cuyo trabajo se centra en el apoyo a personas con discapacidad intelectual y sus familias para fomentar su autonomía e inclusión social, llevaba más de una década sin acometer una infraestructura de esta envergadura. El último gran proyecto fue la construcción de la residencia Río Duero, destinada a mayores y personas gravemente afectadas, inaugurada hace aproximadamente dieciséis años. A ello se suma una segunda residencia, tres centros de día y diez viviendas tuteladas. También un centro especial de empleo.
Según explica Martínez, la decisión de emprender esta nueva iniciativa responde a la voluntad de atender la etapa que aún no cubría la asociación. “Si acompañamos a las personas desde los 18 años hasta el final de su vida, consideramos que también debíamos trabajar la etapa que nos faltaba, la infancia, desde el nacimiento”, señala. En ese sentido, destaca la intención de crear entornos lo más familiares posible para los menores: “La infancia no se puede desarrollar en un entorno residencial tradicional, sino en espacios hogareños, con casas y un ambiente cercano”.
El proyecto contempla la construcción de cuatro viviendas con capacidad para ocho menores cada una, de unos 200 metros cuadrados, además de un centro de día de aproximadamente 500 metros cuadrados en el que se desarrollarán actividades en horario extraescolar y durante periodos vacacionales. En total, las instalaciones estarán preparadas para unas 32 plazas, ampliables hasta un máximo de 40.
Estas casas acogerán a menores con discapacidad tutelados por la Junta de Castilla y León, procedentes de distintos puntos de la comunidad. “Con nosotros acudirán al colegio y nosotros seremos su familia; actuaremos como guardadores para garantizar su desarrollo y estabilidad”, explica la directora. Actualmente, siete menores participan en un programa piloto que ha permitido sentar las bases de esta futura infraestructura.
Tras varios años de búsqueda de ubicaciones, la entidad optó por desarrollar el proyecto en su propia parcela ante la dificultad de encontrar suelo urbano que cumpliera con los requisitos administrativos y de proximidad a recursos educativos y asistenciales. La licencia de obras se encuentra en su fase final de tramitación y los trabajos iniciales ya han comenzado. El plazo estimado de ejecución oscila entre 12 y 18 meses, aunque la responsable reconoce que previsiblemente se aproximará al límite superior.
El presupuesto inicial de la actuación asciende a tres millones de euros, cifra que se incrementará con el equipamiento y la dotación de espacios específicos como salas de estimulación o de juego. La financiación procederá principalmente de fondos propios de la entidad. “La mayor parte del proyecto se costeará con recursos generados por ASADEMA; recibimos ayudas puntuales de administraciones y fundaciones, pero son pequeños apoyos”, indicó Martínez, subrayando que el remanente acumulado durante años permitirá afrontar la inversión.
La gerente destacó que el objetivo final es garantizar continuidad asistencial a lo largo de toda la vida de las personas atendidas. “Queremos que los menores puedan crecer en este entorno, pasar después a nuestros recursos ocupacionales y, cuando llegue el momento, a residencias o unidades especializadas, completando así su ciclo vital dentro de la entidad”, afirma.
Imagen: Centro ocupacional de ASADEMA./ BC
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