
El programa de empleo de Cáritas en Aranda de Duero ha querido poner el foco en la realidad de las empleadas de hogar con motivo del Día Internacional del sector, que se conmemora el 30 de marzo. Una acción que se ha desarrollado de forma simultánea en distintas ciudades de Castilla y León.
En la capital ribereña, la iniciativa ha tenido lugar en el barrio de Santa Catalina, un entorno donde la entidad desarrolla gran parte de su labor de formación y acompañamiento. Allí, un grupo de trabajadoras ha participado en un acto en la calle con el objetivo de dar visibilidad a un colectivo que, pese a los avances logrados en los últimos años, sigue enfrentándose a importantes dificultades.
Avances, pero también retos pendientes
Desde Cáritas recuerdan que desde la instauración de este día en 1988 se han producido mejoras significativas en los derechos laborales del sector, como el acceso a la prestación por desempleo, la eliminación del despido sin causa justificada o la integración en el sistema de prevención de riesgos laborales.
Sin embargo, la organización advierte de que todavía existe una clara desigualdad respecto a otros ámbitos laborales. Las trabajadoras del hogar continúan expuestas a situaciones de precariedad, economía sumergida o vulneración de derechos, en un contexto marcado por la particularidad de desempeñar su labor en el ámbito doméstico.
A ello se suma el hecho de que una parte importante del sector está compuesto por mujeres migrantes, muchas de ellas en situación administrativa irregular, lo que incrementa su vulnerabilidad y dificulta el acceso a condiciones laborales dignas.
La realidad de las trabajadoras internas
Uno de los aspectos que más preocupa a Cáritas es la situación de las empleadas internas, un perfil cada vez más demandado pero que, según denuncian, carece de una regulación suficiente.
En muchos casos, estas trabajadoras ven difuminados los límites entre su tiempo de trabajo y descanso, carecen de espacios propios adecuados y asumen tareas que van más allá de sus funciones sin la correspondiente compensación. Todo ello repercute directamente en su calidad de vida y en sus posibilidades de conciliación.
Datos locales y acompañamiento
En el ámbito local, la entidad ha acompañado durante el último año a cerca de 250 familias y ha intermediado para facilitar empleo a 127 trabajadoras del hogar a través de su agencia de colocación. Un trabajo que incluye formación, asesoramiento y seguimiento en sus puestos de trabajo.
El responsable del área de Intermediación en Aranda, Roberto Casado, subraya que el sector atraviesa un momento de cambio: “Estamos en una etapa de revisión. Muchas trabajadoras están consiguiendo su permiso de trabajo con la nueva regularización y gracias a empleadores responsables, pero todavía queda camino por recorrer”.
Casado también incide en la necesidad de adaptar las condiciones laborales a la normativa vigente: “Es un momento de ajuste de salarios por la subida del salario mínimo. Los empleadores deben actualizar las nóminas y abonar los atrasos correspondientes”.
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