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Aranda

Eduardo La Blanca: "Creo en el teatro como libertad absoluta para poder hacer de todo"

Actor, director y profesor de teatro, charlamos hoy con este arandino que ha hecho de su afición su medio de vida

20/01/2019 7:40 | Begoña Cisneros
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Tiene 33 años, es arandino  y su nombre completo es Jesús Eduardo Hernando La Blanca. Pero en su día decidió que Eduardo La Blanca era el nombre por el que quería que se le conociesen en su faceta teatral. Una gran faceta, porque a la de actor se aúna la de profesor y director, y dirigida a personas de todas las edades; desde los niños a las que da clases en la escuela Artedan hasta los más mayores en ese mismo centro y en el grupo de teatro de los CEAS, pasando por los adolescentes de los institutos Sandoval y El Empecinado. Junto con Gloria Llorente fundó hace tres años el grupo Deseo Teatro, que no para de crecer en calidad y en cantidad. Con él nos tomamos un café, que asegura que es una de sus grandes aficiones, quedar para charlar.

-¿Cuándo te entró el gusanillo de esto del teatro?

-Desde siempre me ha gustado, tengo recuerdos de cuando era pequeño de ir con mis abuelos a las revistas del Eslava en fiestas, cuando veían a Aranda y actuaban en una carpa que instalaban en la campa de las Dominicas. Pero realmente empecé a hacer algo de teatro en la carrera cuando durante un curso me metí en el grupo de teatro de la Universidad. Pero no podía compaginarlo con los estudios, (estudió Administración y Dirección de Empresa en Burgos), y cuando acabé me metí a estudiar tres años en la escuela municipal de teatro de Burgos.

-Allí conociste a otra arandina que sabe mucho del tema, ¿no?

-Sí, a Isabel Sualdea, que era mi profesora de voz. Resulta que en Aranda éramos casi vecinos y nos fuimos a conocer a Burgos. Y seguí con ella cuando regresé a Aranda teniéndola como directora, y con ella he trabajado en diferentes proyectos.

-Llevasteis a cabo teatros de calle como ‘Plano de 1.503’ o ‘El juego de la oca’ por los que pasaron cientos de personas de Aranda y visitantes. ¿Cómo te sientes más cómodo? ¿Cómo profesor, como actor, como director…?

-Ni yo mismo sé lo que soy, en los talleres soy instructor y  director circunstancial, porque en realidad vamos a aprender teatro y luego surge que los alumnos quieren hacer obra. Más cómodo me encuentro en la dirección. Me gusta ver crecer a  la gente que está conmigo. Yo me vuelvo loco, ellos se vuelven locos, y al final es como que sacas un hijo adelante cuando sale una obra aunque sea aficionada, es chulo verlos crecer contigo.

- Más de 70 personas de todas las edades pasan por tus manos en los talleres. ¿Es diferente dar teatro a adultos, que darlo a niños o a jóvenes?

-Cada uno te da algo distinto. A los chavales les puedes proponer locuras como saltar encima de las mesas o tirarse por el suelo, pero la gracia es que cada uno te aporta algo nuevo y diferente y todo eso lo aprovecho porque me encanta ver lo que te da cada grupo e incluso cada persona.

- ¿Te atrae la posibilidad de dirigir un taller intergeneracional?

-¡Buah, me encantaría! Nunca lo he hecho porque los grupos ya están conformados a priori, pero estaría genial juntar a personas de distintas edades y sacar cosas juntos, sería curioso porque seguro que se retroalimentarían los unos de los otros. Lo que sí que he conseguido este año es tocar todos los géneros, desde la comedia, pasando por la tragicomedia, el drama y la tragedia, un buen abanico.

- Y está Deseo Teatro…

-Deseo Teatro es la asociación cultural que creamos Gloria Llorente y yo hace tres años tras dejar otro grupo de teatro. Queríamos hacer nuestras locuras y lo hemos conseguido. Hemos ido poquito a poco y este año nos hemos hecho más grandes con la incorporación de dos compañeros: José Herrero y Daniel Madrazo. Y ahora ya estamos los cuatro trabajando en nuestra primera obra juntos.

-¿Qué estáis haciendo?

- Teatro (ríe), que es lo nos gusta y por eso nos hemos unido. Ya el proceso en sí del ensayo es un disfrute. Que luego salga la obra es evidentemente lo que queremos también. Es una comedia crítica que hemos adaptado  y el título no lo puedo decir porque todavía está por elegir. Mucha gente nos pregunta que para cuándo y no lo sé, porque vamos poquito a poco y asentando todo lo que vamos haciendo y pasándolo bien.

-¿Qué echas de menos en los grupos aficionados de teatro?

-La posibilidad de llevar apuestas arriesgadas. Estos días se celebra el festival de Escena Abierta en Burgos con propuestas muy poco comerciales que provocarían aquí escándalo. Pienso que un grupo aficionado puede hacer en teoría más abertura a nuevas ideas, porque si lo vemos como un negocio iríamos a las obras que rentan. La gracia es hacer lo que queremos, poder arriesgarse más. Creo en el teatro como libertad absoluta para poder hacer de todo sin agresiones de ningún tipo, tendríamos que arriesgar más.

-Has hecho mucho teatro de calle, pero también te hemos podido ver en sala. ¿Cuál de los dos prefieres?

-Si dirijo yo prefiero teatro de sala porque sé que los que van conmigo no dejan de ser alumnos y el teatro de calle puede ser muy bestia. Pero como actor prefiero el de calle, porque está muy vivo y es muy incontrolable. Te pueden surgir mil cosas y nunca es igual, puedes hacer una misma función varias veces y siempre es diferente porque la gente es distinta, la tienes al lado, y te da unas tablas brutales.

-Otra faceta tuya es la del monólogo. ¿Qué te aporta?

-Me aporta la teatralidad. Todo lo que doy en las clases, lo que aprendo, la experiencia, consigo aplicarla a ese monólogo porque intento dar todo y disfrutarlo.

-¿Consigues vivir del teatro?

-Consigo el sueldo que te puede dar un trabajo normal. Estoy en muchos sitios y me dicen: “te veo en todos los lados”. Sí, pero es que al final de mes tengo que ganar un sueldo y picando de muchos sitios es como logras conseguirlo.

-¿Qué otras aficiones tienes?

-Tomar un café. También me gusta el cine y estar con los amigos, pero también ir al teatro. La suerte que tengo es que trabajo en lo que sería mi hobby y al final se mezcla todo. Y tiene sus cosas buenas y malas, porque hay momentos en que no diferencias cuándo estás trabajando y cuándo no. No sabes dónde hay que romper para despejarte porque sigues metido en ese mundo. Mis vacaciones también las oriento a ver teatro. 

-¿Qué te parece la oferta cultural y de actividades en Aranda?

-Pues creo que para la juventud está bastante limitadita, porque sí que es verdad que se hacen cosas, pero pocas para ellos. Siempre se están quejando que que hay muchos chavales por el Savoy  o haciendo botellones. Hay que pensar que pueden estar allí igual porque no hay más opciones y que no hay ningún sitio dónde reunirse o dónde poder estar. Estamos a grados bajo cero en la calle y vemos a chavales sentados en la plaza en un banco, o en los pajaritos, pero ¿qué otra opción tienen? Preguntémonos qué es lo que sucede.

 

 
 
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