El incendio de La Calabaza sigue activo mientras los equipos trabajan sobre el terreno para evitar nuevas reactivaciones

Aunque la situación está controlada, todavía quedan puntos calientes que obligan a mantener el operativo en la zona

08/09/2026 13:35 | Begoña Cisneros
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El incendio declarado el pasado domingo en el monte de La Calabaza, en el término municipal de Aranda de Duero, continúa a día de hoy activo y los trabajos de extinción siguen desarrollándose sobre el terreno. La situación se encuentra muy alejada de los momentos de mayor gravedad registrados durante la tarde del domingo, cuando las llamas obligaron a movilizar un amplio dispositivo y el incendio llegó a alcanzar el Índice de Gravedad Potencial 2, pero todavía no se ha podido dar por completamente extinguido a pesar de que el nivel ha bajado a 0.

La prioridad ahora está puesta en evitar que los puntos calientes que permanecen en la zona puedan volver a generar llamas. Los equipos continúan realizando labores de vigilancia, refresco y enfriamiento del terreno, especialmente en aquellos lugares en los que todavía se detecta actividad o existe riesgo de que el fuego pueda reactivarse.

Durante la noche y las primeras horas posteriores al incendio ya fue necesario mantener medios terrestres trabajando en diferentes puntos del perímetro. De hecho, se produjo alguna reactivación puntual que obligó a intervenir para evitar que las llamas volvieran a ganar terreno.

La situación actual permite hablar de un incendio controlado, pero no extinguido. El operativo se mantiene precisamente por la existencia de numerosos puntos calientes tanto en el interior de la superficie quemada como en algunas zonas de su entorno.

 

Más de 30 hectáreas afectadas

Uno de los trabajos que continúa ahora es la delimitación exacta de la superficie afectada por las llamas. Las primeras estimaciones sitúan la superficie quemada por encima de las 30 hectáreas, aunque el perímetro todavía está siendo objeto de medición para determinar con mayor precisión el alcance del incendio.

La cuantificación de los daños se desarrolla de forma paralela a las labores de extinción. Una vez que el terreno pueda considerarse completamente seguro, los técnicos podrán concretar con mayor exactitud la superficie afectada y valorar la afección sobre el entorno.

También permanece abierta la investigación para determinar cuál fue el origen del incendio. Por el momento no se ha establecido públicamente una causa definitiva y serán los trabajos de investigación los que deberán determinar cómo se iniciaron las llamas.

 

El fuego obligó a desplegar un amplio operativo

El incendio comenzó durante la tarde del domingo en el entorno del monte de La Calabaza y rápidamente adquirió una dimensión que obligó a desplegar un importante dispositivo de emergencia.

Durante las horas más complicadas llegaron a trabajar de forma simultánea 37 medios, entre recursos terrestres y aéreos, con hasta cinco helicópteros participando en las labores de extinción. Los Bomberos de Aranda se sumaron a los medios de la Junta de Castilla y León y a otros recursos desplazados desde distintos puntos de la provincia.

La evolución del viento y la proximidad de la zona residencial hicieron que durante las primeras horas se mantuviera una especial vigilancia sobre la urbanización de La Calabaza. También se llegó a preparar un dispositivo preventivo ante la posibilidad de tener que actuar para proteger a los vecinos, aunque finalmente las llamas avanzaron en dirección contraria a las viviendas.

La carretera de Quemada permaneció además cortada durante parte del operativo, mientras los medios de extinción trabajaban en la zona y se garantizaba la seguridad tanto de los efectivos como de las personas que pudieran encontrarse en las proximidades.

 

Ahora toca asegurar el terreno

Una vez superada la fase de mayor peligro, el trabajo ha cambiado de naturaleza. Ya no se trata tanto de combatir un frente de llamas como de asegurar que el incendio no vuelva a cobrar fuerza.

Para ello se está actuando sobre los puntos que todavía conservan temperatura y que podrían provocar nuevas reactivaciones. El enfriamiento del terreno es especialmente importante en una superficie en la que todavía existen restos vegetales y materia combustible.

Precisamente por este motivo, desde el operativo se mantiene la vigilancia y se continúa trabajando en aquellos puntos en los que se detecta cualquier señal de reactivación. La experiencia de las últimas horas demuestra que, pese a que el incendio haya dejado de presentar la peligrosidad de las primeras horas, el riesgo no desaparece hasta que se completa la extinción.

También fue necesario recurrir al agua disponible en las piscinas de La Calabaza para abastecer a los medios aéreos durante las labores de extinción. Posteriormente, el suministro de estas instalaciones tuvo que ser repuesto mediante agua procedente del canal.

 
 
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