
El Ayuntamiento de Aranda de Duero ha aprobado una modificación de la concesión administrativa del quiosco-bar El Barriles para compensar las consecuencias derivadas de las inundaciones registradas el pasado mes de febrero. La medida supondrá ampliar en 23 meses la vigencia del contrato, que pasará de finalizar el 31 de diciembre de 2026 a hacerlo el 30 de noviembre de 2028.
La concejala de Urbanismo, Ana María Hervás, explica que la decisión se adopta tras los graves daños ocasionados por la crecida extraordinaria de los ríos Duero y Bañuelos durante febrero. Según detalla, el agua alcanzó una altura aproximada de dos metros en el establecimiento, afectando tanto al edificio como a la maquinaria, el mobiliario y las instalaciones necesarias para desarrollar la actividad hostelera.
Como consecuencia de estos desperfectos, el quiosco permaneció cerrado durante varios meses y no pudo reabrir sus puertas hasta el pasado 30 de mayo.
La ampliación de la concesión llega después de que el titular de la explotación solicitara una revisión de las condiciones del contrato. Los informes técnicos y jurídicos elaborados por el Ayuntamiento concluyen que las inundaciones constituyen un supuesto de fuerza mayor derivado de una catástrofe natural imprevisible que alteró de forma significativa el equilibrio económico y financiero de la concesión.
En este sentido, Hervás subraya que "no estamos ante una prórroga ordinaria, sino ante una modificación del contrato provocada por una situación que era imprevisible". La edil insiste además en que la ampliación aprobada "no responde a una razón arbitraria", sino que está respaldada por los informes municipales.
Para determinar el nuevo plazo de vigencia se han tenido en cuenta factores como las pérdidas sufridas por el concesionario, la inversión necesaria para recuperar la actividad, los meses de cierre forzoso y la necesidad de garantizar la viabilidad económica del negocio. "Lo que se pretende es mantener el servicio, que de otra manera hubiera sido prácticamente imposible, y evitar que la rentabilidad económica del concesionario se viera perjudicada por una situación ajena tanto a él como al Ayuntamiento", señaló la responsable municipal.
Daños en el contenido y en el edificio
Hervás señala que las inundaciones provocaron daños tanto en el contenido del establecimiento como en el propio inmueble. En el primer caso, las pérdidas asumidas por el concesionario se estiman inicialmente en torno a los 30.000 euros.
Por su parte, el Ayuntamiento ha tenido que afrontar diversas reparaciones en las instalaciones municipales, incluyendo carpinterías, vidrios, ventanas, pintura, techos, elementos eléctricos y zonas verdes del entorno. Aunque la valoración definitiva aún no está cerrada, los daños en el continente podrían rondar los 20.000 euros, una cifra que todavía deberá concretarse una vez finalicen todas las comprobaciones técnicas.
"Estamos ante una medida proporcionada, técnica y jurídicamente avalada", concluye Hervás, quien destaca que esta modificación permitirá consolidar la recuperación de una actividad que quedó seriamente comprometida tras una situación extraordinaria que puso en peligro su continuidad.
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