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Aranda

Elevan la pena al asesino de Ana Isabel González a 23 años de cárcel

El TS revoca la sentencia del TSJ de Andalucía y lo corrige diciendo que 30 puñaladas sí son ensañamiento

23/01/2018 18:43 | Begoña Cisneros
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No serán 25 años de cárcel, como sentenció el tribunal del jurado de la Audiencia de Málaga, ni 17 años, como estipuló más tarde el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Finalmente el asesino de la arandina Ana Isabel González tendrá que cumplir en prisión un total de 23 años según la última palabra dictada por el Tribunal Supremo, que ha dado la razón a la familia de Ana Isabel reconociendo que sí que existió ensañamiento al matar a su expareja asestándole 30 cuchilladas.

Los hechos ocurrían el 5 marzo de 2014, en el piso donde residía Ana Isabel en Torremolinos (Málaga), donde daba clases de inglés en un colegio. El asesino, Carlos Río, acudió al domicilio de su expareja, unos meses después de que la mujer pusiese fin a la relación sentimental de 7 años que había mantenido con el agresor, y la mató con un cuchillo. Inicialmente, un tribunal del jurado de la Audiencia de Málaga condenó al acusado a 25 años de prisión por delito de asesinato con las agravantes de ensañamiento y parentesco. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, ante quien el hombre apeló la sentencia del jurado, redujo la pena a 17 años de cárcel por considerar que no concurrió ensañamiento y que había que aplicar la atenuante analógica de confesión de los hechos.

 

Ha sido la familia de la víctima la que ha intentado que se revocase esa reducción, por lo que acudió al Tribunal Supremo entendiendo que el ensañamiento sí que existió. A ello se unió el clamor popular con concentraciones en Aranda y en Torremolinos donde acudieron miles de personas. La respuesta llega ahora desde la sala segunda del Tribunal Supremo, que ha apreciado el agravante de ensañamiento por asestar a la mujer 30 cuchilladas sin atender a los ruegos de la víctima para que se detuviera.

El alto tribunal considera que ello demuestra que hubo un propósito de prolongar el sufrimiento de la mujer, por lo que estima en este punto el recurso de la familia, como acusación particular, y aumenta de 17 a 23 años la pena de prisión al acusado. Entiende que el TSJ andaluz rechazó la concurrencia de ensañamiento porque no constaba la secuencia temporal de los golpes ni el jurado había tomado en consideración este aspecto, de lo que concluyó la imposibilidad de inferir que el número de los propinados persiguiera prolongar el sufrimiento de la víctima más de lo necesario. Barajó como hipótesis probable que persiguiera la inmediatez de la muerte, lo que consideró incompatible con el ensañamiento.

El Supremo estima ahora el recurso de la acusación particular al considerar que la argumentación del Tribunal Superior resulta difícilmente compatible con la afirmación de que lo que pretendió fue aumentar de manera ‘consciente y voluntaria el sufrimiento de la víctima’, incluido en los hechos probados por el jurado. Destaca en este sentido que esa es una “inferencia razonable a partir del número y clase de las heridas causadas -treinta distribuidas en el tórax, cuello, oreja, brazos y manos-, todas ellas incisas según matizaron los forenses que realizaron la autopsia (y) solo tres de carácter mortal. Lo que no se puede desligar del dato proporcionado por el acusado, también considerado acreditado, de que la víctima le pedía que cesase la agresión sin que él atendiese a sus ruegos, lo que revela persistencia en el propósito de prolongar el sufrimiento, clara expresión del sentimiento de odio que impulsó su acción”, señala la Sala.

 

Respecto al tiempo que pudo durar la agresión, el Supremo recuerda que “una muerte rápida por agresión no es incompatible con el sufrimiento por la víctima de dolores innecesarios, si durante ese breve lapso de tiempo, el agresor no cesa de inferirle heridas obviamente dolorosas como ocurrió en el caso objeto de enjuiciamiento”.

 

De esta manera el Supremo tiene en cuenta el recurso de la familia en lo que se refiere al ensañamiento, pero lo desestima en el punto en que solicitaba que no se aplicara la atenuante simple de confesión. La Sala comparte en este aspecto la tesis del TSJ andaluz, e indica que “la declaración del acusado, aunque tardía, facilitó ostensiblemente la investigación y fue persistente y veraz en cuanto al reconocimiento de los hechos en su aspecto nuclear, la autoría de la muerte, las palabras de la víctima y lo sorpresivo de su actuación”.

Imagen: Concentración en Aranda contra la disminución de condena el 28 de enero de 2017

 

 
 
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