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La empresa concesionaria del servicio de autobuses urbanos de Aranda de Duero, Clemente Dávila, ha emitido un comunicado en respuesta a las quejas de los usuarios de la línea 1, que denunciaban desde principios de la semana pasada un fuerte olor en el interior de uno de los vehículos, llegando algunos pasajeros a sufrir mareos y dolores de cabeza.
En su nota, la compañía explica que durante la semana del 3 al 7 de noviembre se llevaron a cabo diversas comprobaciones para identificar el origen del mal olor. Finalmente, los técnicos descubrieron que el problema procedía de una fuga de ácido en una de las baterías del autobús.
“Dicha avería ya ha sido subsanada”, confirma la empresa, que asegura haber tomado las medidas necesarias para restablecer las condiciones de seguridad en el vehículo afectado.
El incidente había generado preocupación entre los usuarios, que describían un intenso olor a gasoil y motor quemado, lo que motivó múltiples quejas a la compañía. Según el comunicado, una vez localizada la causa, se procedió a la reparación inmediata y a la revisión del resto de unidades para garantizar que no existan incidencias similares.
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