
Es algo que ocurría el pasado viernes, una extensa mancha de espuma sorprendía a los vecinos de Aranda de Duero en el tramo del río Duero que discurre bajo el Hospital Santos Reyes, a la altura del Puente Duero. El aspecto blanquecino y aparatoso de la mancha generó cierta alarma entre quienes se acercaban a la zona.
Sin embargo, desde el Ayuntamiento de Aranda se ha aclarado que no existió ningún riesgo medioambiental. Según explicó el técnico jefe de la Sección de Medio Ambiente, Víctor Manuel Sanz, se trata de “espumas naturales generadas por la caída del agua desde la presa” y no son contaminantes.
El fenómeno, tal y como detalló, suele producirse cuando la fuerza del agua al precipitarse por el desagüe de la presa provoca burbujas que, en determinadas condiciones meteorológicas, se intensifican. En esta ocasión, el viento ha tenido un papel determinante: “las fuertes rachas han arrastrado polvo y algas, lo que ha originado un mayor volumen de espuma y una imagen más llamativa de lo habitual”, indicó Sanz.
La corriente, unida al efecto de los remolinos de aire, favoreció que la espuma se acumulase y adquiriese mayor densidad, aumentando así la sensación de espectacularidad. “Es un proceso natural y frecuente, no hay motivos de preocupación”, concluyó el responsable municipal.
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