
La Asociación de Bodegas de la Ribera del Duero (Asebor) ve con optimismo el acuerdo político provisional que han alcanzado el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión sobre la propuesta inicial de la Comisión Europea para el denominado Wine Package, una batería de medidas dirigidas a ayudar al sector a afrontar los importantes desafíos sociales, económicos, geopolíticos y medioambientales que está atravesando y a reforzar su competitividad a futuro.
Asebor se une una vez más a la Federación Española del Vino, con la esperanza de que este acuerdo se materialice pronto en una aprobación definitiva que, debe tener espacio dentro del presupuesto de la futura PAC, que se aplicará a partir de 2027. “Necesitamos que se mantenga una dotación suficiente y específica a través de la Intervención Sectorial del Vino (ISV), encaminada a apuntalar la competitividad y sostenibilidad del sector”, señala el director general de la FEV, José Luis Benítez. A este respecto, el presidente de Asebor, Iker Ugarte, pide al Gobierno español firmeza para defender a un sector que es “motor de desarrollo, fija población en el entorno rural y es uno de los mejores ejemplos de marca España”.
Entrados en detalle, la propuesta inicial, que será ratificada el próximo mes de enero por el Parlamento Europeo, contempla medidas enfocadas a mejorar la competitividad del sector del vino en temas cruciales como la promoción, el etiquetado digital, el enoturismo o el impulso de nuevos productos, como los vinos sin alcohol y parcialmente desalcoholizados. Uno de los avances más significativos es, precisamente, el refuerzo en la financiación y la posibilidad de ampliar el límite temporal en los planes de promoción de las bodegas. Además, desde la FEV y Asebor se valora de manera especialmente positiva el respaldo explícito al enoturismo, que se incluye entre las actividades elegibles de la medida de inversiones y permitirá a las bodegas recibir ayudas directas para el impulso de una actividad esencial, no solo para el propio sector, sino para el desarrollo socioeconómico de buena parte de las zonas rurales de nuestro país.
En materia de etiquetado, la Comisión se compromete a desarrollar un símbolo armonizado en la UE para identificar el código QR, aportando la seguridad jurídica que el sector reclama con urgencia. Igualmente, la armonización del uso de términos para los vinos sin alcohol y parcialmente desalcoholizados y la alineación del marco legal de los productos aromatizados con el del vino se consideran novedades muy positivas para el impulso de estas categorías. También se ve con buenos ojos que los Estados miembros puedan elevar la cofinanciación europea para inversiones relacionadas con el cambio climático, en medidas tanto de mitigación como de adaptación, “un refuerzo clave para acelerar la transición hacia una producción más resiliente y sostenible frente al creciente desafío climático”.
Al margen de todos esos avances positivos, desde la FEV y Asebor se ha reiterado la oposición al uso de fondos europeos para el arranque de viñedos, incluso a pesar de las restricciones previstas, al considerar que todas las ayudas deben ir encaminadas a mejorar la competitividad de aquellos que apuestan por continuar en el sector y no a incentivar el abandono de los cultivos y de la actividad.
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