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Aranda

Micaela Ramos: "Si algún día no se necesitara y tuviéramos que desaparecer sería lo ideal"

Hablamos con la coordinadora de Manos Unidas en Aranda

03/03/2019 8:06 | Begoña Cisneros
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Ayer sábado abría sus puertas el mercadillo de Manos Unidas en la primera planta de las Galerías Isilla. Las personas, sobre todo mujeres, que trabajan en él tienen un objetivo común, recaudar dinero para levantar un albergue en Lesoto, Sudáfrica, para que las niñas que viven en pueblos alejados puedan optar a la educación. Cada año un proyecto, cada año un esfuerzo, cada año un poner ese “granito de arena” para combatir la desigualdad. Y al mando de todo ello está en Aranda Micaela Ramos, la persona que coordina esa labor y da voz a lo que se hace. Con ella nos sentamos un momento aprovechando un descanso.

-Viniste a Aranda y te has integrado plenamente en el proyecto de Manos Unidas, ¿cómo fueron tus inicios en la ONG?

-Vine a vivir a Aranda hace mucho tiempo y a los dos años de estar aquí conocí a una persona que estaba en Manos Unidas. Ella me preguntó si quería colaborar y empecé a hacerlo. Desde entonces estoy aquí. Hace unos siete años la persona que era responsable murió, después estuvo otra que lo dejó. Así fue como me convertí en la coordinadora. Me dijeron que yo que llevaba mucho tiempo me podía quedar al frente como responsable comarcal y accedí, aunque en realidad todas hacemos de todo. No quería, pero alguien tiene que hacerlo.

-¿Trabajáis mucho?

-En realidad cuando más trabajo hay es durante esta campaña, sobre todo estos últimos quince días con la organización del mercadillo y las actividades que hacemos. Tenemos que repartir sobres en los establecimientos, recoger paquetes que nos donan los comercios y estar en el mercadillo para vender, es un trabajo intenso durante unos días.

-¿Cuántos socios tiene Manos Unidas en Aranda?

-Algo más de un centenar, a ello se suman las personas que son colaboradoras, que van variando de año en año dependiendo del tiempo que disponga cada una.

-¿Cuál es la forma de trabajar de Manos Unidas?

-Trabajamos por proyectos, en Aranda nos volcamos en uno cada año. Nosotros no recaudamos dinero y decidimos dónde va a parar, sino que al contrario elegimos un proyecto y nos marcamos un objetivo, este año conseguir 30.000 euros para la construcción del albergue. Los proyectos nos los manda la gente que está trabajando en países que necesitan ayuda, una escuela, un ambulatorio, pozos de agua… Dicen lo que necesitan y si hay viabilidad para hacerlo nos ponemos a trabajar en él.

-¿Seguís esos proyectos por los que trabajáis?

-Directamente desde Aranda no, pero a través de Manos Unidas sí porque publica una revista donde va contando los proyectos que se han llevado a cabo. La presidenta nacional visita de vez en cuando algunos. Sabemos que están controlados, porque además tenemos contactos con personas que han conocido de primera mano algunos proyectos, sobre todo misioneros que están repartidos por el mundo. Quiero decir que esto es realidad, no es ficción, se llevan a cabo.

-¿Es la gente solidaria en Aranda y la comarca?

-En general sí, prueba de ello es que casi todos los años alcanzamos lo que nos proponemos. Colaboran muchas empresas: comercios, bodegas, industrias, bares… Y los que vienen al mercadillo también son solidarios. A veces ves que se toman un pincho y te dejan 20 euros.

-Es la campaña número 60 de Manos Unidas. Se dice pronto pero son muchos años…

-Sí, manos Unidas comenzó con un grupo de acción católica formado por muchos países que pusieron como consigna declarar la guerra al hambre. España se unió a ese grupo y cada país lo ha canalizado de una manera, aquí lo iniciaron las mujeres de acción católica. Después se decidió  el nombre de Manos Unidas. Quiero decir que no ha sido una ONG que ha aparecido y desparecido, los 60 años han sido trabajando ininterrumpidamente.

-¿Y habrá otros 60 más?

- Si algún día no se necesitara y tuviéramos que desaparecer sería lo ideal, pero mientras tanto tenemos que seguir. El problema que tenemos es que las que estamos somos personas mayores y hay cosas que no podemos hacer. Entiendo que la gente más joven tiene niños y está trabajando pero esperemos que podamos seguir. Mientras haya la miseria que hay en algunos países habrá que trabajar por ellos, de la forma más humilde pero tenemos que seguir haciendo algo.

-Habéis celebrado la misa de ayuno voluntario, la cena del hambre, las colectas en las misas de un fin de semana… También proyectasteis una película, ahora el mercadillo… ¿Qué os queda?

-Ayer inauguramos el mercadillo que estará abierto hasta el domingo 10 de marzo por las tardes y el sábado también por la mañana. Y el martes 12 de marzo celebraremos un recital con Andrés Garrasparri y Rosana donde también estará el grupo de baile Syriana.

-¿Merece la pena trabajar por los demás?

-Por supuesto, trabajar por los demás te aporta la satisfacción de que has ayudado a alguien. Aunque es muy poquita cosa lo que hacemos, saber que alguien se beneficia con tu trabajo es muy agradable. Cuando terminamos la campaña y vemos que hemos logrado lo que nos hemos propuesto recaudar cada año estamos tan contentas diciendo que un año más lo hemos cumplido.

-Siempre hablas de "nosotras". ¿Hay pocos hombres en Manos Unidas colaborando?

-Hay hombres pero en la sombra, les pedimos favores y nos ayudan, pero no son voluntarios que se ofrecen. En cambio socios sí que hay bastantes.

 

Pie de foto: Micaela, en el centro, con dos colaboradoras de Manos Unidas. / BC

 

 
 
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