
La cata de los premios Envero en Aranda de Duero vuelve a colgar el lleno absoluto. Con ello, el Ayuntamiento demuestra que la opción de inscribirse a esta cata multitudinaria cobrando por ello ha sido todo un acierto para lograr el éxito completo. El recinto ferial se ha llenado esta mañana con 1.040 personas, con el objetivo de catar 249 vinos de diferentes categorías, pertenecientes a 89 bodegas de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
El concejal de Promoción y Desarrollo, Juan Manuel Martín, destaca el interés de los catadores en participar, agotándose las inscripciones en apenas dos horas y media, y el hecho de que el 70% de los participantes sean de fuera de Aranda de Duero, “todo un récord, porque otros años no llegábamos al 50%”.


“Este es uno de los grandes eventos de nuestra ciudad y de La Ribera del Duero”, continuaba diciendo el alcalde Antonio Linaje; poniendo en valor, no sólo el vino, sino de la cultura que lleva consigo, como de los conciertos que tendrán continuidad esta tarde en los Jardines de Don Diego a partir de las 19 horas con las actuaciones de El Nido, Gwendal y Casapalma. “Invito a todos los que hoy ya están aquí y a los que están por llegar como visitantes que disfruten muchísimo de todas las actividades que hemos organizado”, señalaba en el inicio de la cata.

La cita multitudinaria ha contado con Nacho Rincón Sanz, el viticultor ribereño que recibe este año el premio Envero de Honor 2026 por su impulso a la cultura del vino. Él ponía de manifiesto la importancia de poner en valor el trabajo de los viticultores: “somos cerca de 6.000 pequeños viticultores y nuestra historia está un poquito a la sombra”, manifestaba. Decía sentirse orgulloso del reconocimiento. “Fue algo inesperado que te emociona, porque al final siempre parece que no somos profetas en Nuestra tierra”. También hablaba del impulso que empezó a dar en 2015 junto con el Ayuntamiento de Moradillo de Roa para dar a conocer el denominado “cotarro” de bodegas. “ Empezamos sobre todo con la concienciación, mantenimiento protección y puesta en valor del patrimonio y fueron unos años de locura”, recuerda.

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