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Aranda

Terminar con la peligrosidad de la antigua fábrica de muebles ‘El Valenciano'

Antes del derribo habrá que sacar la maquinaria que existe en su interior

27/01/2018 17:08 | Begoña Cisneros
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Los desprendimientos que en el mes de diciembre se agudizaron en la antigua carpintería de la calle de San Juan han acelerado los procesos para conseguir que, finalmente, el inmueble que en su día acogía el establecimiento ‘Muebles El Valenciano’ pueda ser desmantelado al completo. Hace unas semanas la Junta de gobierno declaraba como ruina el edificio y decidía dar una última oportunidad a los propietarios para que lleven a efecto el derribo, que pasará a ser realizado por el propio Ayuntamiento si no se consigue que sean los dueños quienes lo hagan. El hecho de ser una propiedad con muchos herederos dificultará que sean ellos los que se encarguen, por lo que en un futuro deberán pagar a las arcas municipales lo que cuesten los trabajos.

Ahora existe otra dificultad, y es que el interior del inmueble contiene maquinaria de la antigua fábrica de muebles, que debe ser sacada antes de llevar a cabo la demolición. Por ello en la última reunión del equipo de gobierno se ha solicitado a los servicios municipales que valoren el coste de la retirada de la maquinaria para que sea el propio Ayuntamiento el que realice ese trabajo que tendrán que pagar a continuación los dueños. Las máquinas se guardarán en el depósito municipal hasta que sean retiradas.

Y es que el mal estado del edificio, que ya está declarado como ruina, supone un peligro para los viandantes que por allí pasan. Una construcción ruinosa que ya ha protagonizado varias actuaciones de los bomberos. En 2006 un incendio destruyó el interior de la nave, y en 2012 el tejado se hundía. Con la llegada de la exposición de las Edades del Hombre en 2014 el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con los propietarios y en aras de ofrecer un entorno más adecuado se cubrió la fachada con unos trampantojos decorativos que desde 2017 se encuentran totalmente rotos, dejando ver el estado de la antigua carpintería.

La última y peligrosa “sorpresa” ocurría el pasado 10 de diciembre, cuando se empezó a desprender parte del tejado y de la fachada. Desde entonces, una valla impide el paso y obliga a los viandantes a rodear la iglesia de San Juan para poder llegar al final de la calle.

 

 
 
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