
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) ha sacado a licitación la ejecución de las obras del proyecto de apartadero hasta 750 metros en la red ferroviaria de interés general del Estado, dentro de la Subdirección de Operaciones Norte. La actuación se localiza en la línea que conecta la bifurcación de Aranda con Madrid-Chamartín, concretamente en la estación de Lerma, y cuenta con un valor estimado de 8,7 millones de euros, según el anuncio publicado esta semana en el Boletín Oficial del Estado.
La iniciativa forma parte de la estrategia estatal para adaptar infraestructuras a la longitud estándar de trenes de mercancías en la red, pero su tramitación continúa generando críticas.
El debate no es nuevo. Ya en mayo de 2025 colectivos como la Plataforma por el Ferrocarril Directo advertían de que el apartadero de Lerma ya existía previamente y que la actuación prevista no suponía realmente sumar una nueva infraestructura, sino sustituirla por otra de menor tamaño. La instalación original superaba los 900 metros de longitud, mientras que el nuevo diseño se ajusta a 750 metros, lo que llevó a calificar la operación como innecesaria y como un posible gasto injustificado de fondos públicos.
Aquellas críticas apuntaban además a que el apartadero anterior fue desconectado en un breve plazo de tiempo, lo que obligaría ahora a invertir varios años y millones de euros en una solución que ya estaba disponible, alimentando la percepción de falta de planificación a largo plazo en la gestión de la línea.
Impacto en una línea con servicios limitados
La actuación cobra especial relevancia por el contexto en el que se produce. El corredor ferroviario del Directo entre Burgos y Aranda de Duero mantiene un tráfico muy limitado y carece de una red amplia de apartaderos operativos que permita optimizar el transporte de mercancías. En paralelo, el servicio de viajeros sigue sin perspectivas claras de recuperación, mientras el patrimonio ferroviario ha sufrido un notable deterioro en los últimos años, con el derribo de estaciones como la de Lerma y la desaparición o abandono de otras en el trazado.
A ello se suma que el proyecto conllevará expropiaciones de terrenos que superan los 10.000 metros cuadrados, lo que abre un nuevo frente administrativo y social en su desarrollo.
Entre la modernización y la controversia
Desde el punto de vista técnico, la licitación se enmarca en la adaptación de la red ferroviaria a estándares europeos de explotación, pero la inversión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre prioridades en el Directo: si la modernización de infraestructuras aisladas responde a una estrategia coherente de reactivación de la línea o si, por el contrario, se trata de actuaciones puntuales que no abordan el problema estructural de conectividad ferroviaria en la Ribera del Duero.
Imagen: las líneas discontínuas indican las vías que serán desmanteladas, la línea roja indica cómo quedará el nuevo apartadero./ ADIF
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