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Arte e historia para embellecer el edificio más alto de Fresnillo

El inmueble parece otro, gracias a los murales de Nano Arribas y una fachada colorida

30/07/2022 8:00 | DR
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Foto Noticia

El edificio siempre ha destacado en el skyline del municipio. El más alto y quizás también el menos estético de Fresnillo de las Dueñas, un inmueble de tres plantas construido hace décadas para albergar a trabajadores de la cooperativa. En menos de un mes, parece otro. La creatividad artística de Nano Arribas lo ha hecho posible, en una trabajo en el que los guiños a la historia del pueblo, sus raíces y el colorido, han dado un cambio radical al edificio que focaliza ahora todas las miradas. Los dos murales han sido impulsados por el Ayuntamiento de la localidad.

"Resulta que al pintar los dos murales, la comunidad de vecinos del bloque, se ha animado a que les pinté la fachada principal. Tenía la grúa, tenía ganas y la brocha aún estaba caliente, con lo cuál todo ha cuadrado. He llevado las formas y los colores de los murales y este es el resultado. Como me ha dicho una vecina, "vaya cambio, antes era el edificio más feo y ahora es el más fotografiado", narraba Nano en sus redes sociales, dando cuenta del trabajo finalizado.

Uno de los murales, el segundo en realizarse, se encuentra en la fachada con vistas a la plaza Mayor. En él, se hace un homenaje a la pequeña ermita situada en esa plaza en la que dicen se produjo hace siglos, el milagro del agua. La construcción se levantó en honor a San Pedro de Bourgess, que es quien protagoniza el mural. La ermita nació a raíz de atribuir al santo el milagro de hacer brotar la fuente que abastece el pueblo y donde el agua es protagonista. Cuenta la leyenda que San Pedro, natural de la localidad francés de Bourgess, en sus últimos años de vida, allá por el siglo XI, llegó al Obispado de Osma. Una vez, a su paso por Fresnillo no había sitio donde acoger al santo y acompañantes, y tuvieron que protegerse debajo de una encina. Con la sed que arrastraban, rezaron y, de la misma encina que les protegía, brotó agua suficiente para abastecer a toda la expedición. Tanta agua sobró que los lugareños pudieron usarla para curar sus heridas. 

En la otra fachada, la que se ve desde la carretera, también se hace un guio a la historia de Fresnillo. En ese mural se muestran varios hitos de la historia de Fresnillo de las Dueñas. El más palpable hace mención al título del pueblo, ya que “dueñas” se les llamaba a las monjas que se instalaron entre 1154 y 1348 en el convento de Santa María del Coro de Fresnillo, dependientes del monasterio de La Vid y pertenecientes a la orden francesa premonstratense. Por ello, la principal protagonista del mural es una monja vestida con el hábito de la orden originaria del Prémontré. En su mano izquierda porta un grajo. Porque, aunque no se conoce bien el origen, a los habitantes de Fresnillo de las Dueñas se les conoce con el sobrenombre de “grajos”. El mural también cuenta con un texto perteneciente al fuero que el conde García Ordóñez y su esposa doña Urraca otorgan a Fresnillo en 1095. Una zona que se repoblaba en esos momentos en unos parajes al otro lado del río Duero. 

 

 
 
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