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El tesoro que esconde el Cristo de Sotillo de la Ribera

Se ha descubierto un documento del siglo XVIII oculto en las nalgas de la talla

28/11/2017 13:35 | DR
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Foto Noticia

El Cristo del Miserere de la iglesia de Santa Águeda de Sotillo de la Ribera se ha convertido en una talla famosa en las últimas horas. Y es que, gracias a las labores de restauración que se están realizando de la figura se han descubierto una serie de documentos con información económica, religiosa, política y cultural del siglo XVIII, fecha de la que data la pieza, que se encontraban ocultos en el interior de la misma.

Los trabajos sobre este Cristo han sacado a la luz un documento fechado en 1777 y firmado por el capellán de la Catedral del Burgo de Osma, Joaquín Mínguez, que identifica al escultor autor de la talla, pero también aprovecha para aportar detalles sobre el momento en que se encontraban. El documento, redactado con una cuidadosa caligrafía, consiste en dos pliegos escritos a mano por ambas partes que los restauradores encontraron al quitar la pieza del paño que cubre las nalgas.

Según ha explicado el historiador Efrén Arroyo y miembro de la Cofradía de Semana Santa de Sotillo de la Ribera, promotora de la restauración de esta talla dieciochesca, este hallazgo es sorprendente y singular porque, "si bien es usual que muchas esculturas estén huecas, no lo es tanto encontrar en su interior unos documentos escritos a mano". En su opinión, y una vez examinado el documento, la decisión de hacer este escrito y guardarlo en el interior de la estatua de madera parece una ocurrencia o juego entre el firmante del mismo, el capellán de la Catedral del Burgo de Osma, y el autor de la talla. Parece, igualmente, que su intención era que se descubriera cientos de años después, por lo que el hueco existente en las nalgas del Cristo ha actuado como una "cápsula del tiempo". El capellán Joaquín Mínguez explica en su escrito que la estatua del Cristo fue esculpida en madera por Manuel Bal, "académico natural de San Bernardo de Yagüe y vecino en Campillo, ambos de este Obispado de Osma". Además, describe lo que se cultivaba en el Obispado del Burgo de Osma, "cosechas de trigo, centeno, cebada, avena", con especial alusión al vino "en tierra Aranda", asegurando que "es muy numerosa su cosecha muchos años, tanto que en este tiempo se ha visto, por no coger en las bodegas, derramar mucho vino". Habla de las enfermedades más comunes "tercianas y cuartanas" (fiebres del paludismo de tres y cuatro días), "dolor de costado, tabardillos" (fiebres tifoideas). Y hasta de los entretenimientos preferidos por la población, "naipes, pelota, calva, barra y otros juegos pueriles". En otro apartado del documento detalla datos más generales, como "la Corte está en Madrid. Hay Correo y Gaceta para las noticias. Hay Inquisición, por lo cual no se experimentan errores contra la iglesia de Dios. Se contratan en funciones grandes toreros famosos de Salamanca". En opinión de Arroyo, todas estas referencias muestran la intención de querer dejar constancia para la posteridad de cómo era el mundo que rodeaba al capellán soriano en 1777.

Esta noticia se daba a conocer la pasada semana en el blog que recoge la actualidad acontecida en la localidad ribereña.

 

 

Fotografías: Da Vinci Restauro y Sotiblog

 

 
 
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