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Honrar a la patrona y vivir la fiesta sin salir de casa

Hontangas ha celebrado unas fiestas históricas de forma virtual

21/04/2020 9:20 | Begoña Cisneros
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La llegada de la primavera y el término de la semana Santa lleva consigo el inicio de las fiestas patronales en la comarca ribereña. Este año esta cita se vive de forma muy especial en los pueblos debido al periodo de confinamiento que estamos viviendo y muchos recordarán las fiestas de 2020 aunque pase mucho tiempo.

Porque la imaginación es poderosa y porque tenemos a mano recursos tecnológicos que nos lo permiten, los vecinos de Hontangas han vivido este fin de semana de manera diferente las fiestas en honor a Nuestra Señora Virgen de la Cueva que, sin salir a la calle, ha sido honrada un año más. Bailes, juegos populares, orquestas, dianas e incluso la procesión han tenido cabida durante los tres días.

La idea, nos cuenta el hontanguero Javier Pinillos, surgió de los propios vecinos a través de los grupos de wassap. “Formamos un grupo a través de la aplicación Zoom porque vimos que necesitábamos unirnos y hablar como hacemos todos los años en fiestas”, explica.

De esta forma medio centenar de familias de Hontangas que viven dentro o fuera del pueblo han podido convivir durante tres días aunque de forma virtual. Tal ha sido el éxito de esta experiencia, que se han vivido verbenas cuya estela ha durado hasta las cinco o las seis de la madrugada. “Algunos incluso se quedaron hasta las dianas que eran a las 9 de la mañana”, comenta Javier.

Ha habido citas para los más mayores, para los jóvenes y para los más pequeños de la casa y, a pesar de lo que pudiera parecer pensando en la concentración de muchas personas a través de un único foro, los encuentros han estado muy bien coordinados respetando turnos y perfectamente entendibles.

Lo más emocionante, nos cuentan, el baile a la virgen del domingo. La música de la dulzaina, el tambor y el tamboril estuvieron presentes para que los vecinos de Hontangas pudieran bailar.

En el lado negativo, no haber podido salir a la calle para disfrutar como todos los años. Pero en el positivo queda la oportunidad que se le ha dado a muchos hijos del pueblo a vivir sus fiestas desde la lejanía, conectándose desde Madrid, País Vasco, Cataluña e incluso desde Alemania y París. “Creo que ha sido una buena experiencia porque gente que no habría podido ir a las fiestas físicas ha podido participar y además esta vivencia nos ha dado fuerza a todos”, terminan diciendo.

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