"Klounioq es una ciudad clave para entender la frontera cultural de la Celtiberia"

Hoy hablamos con Luis Valdés, arqueólogo e historiador

11/01/2026 6:58 | Begoña Cisneros
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Luis Valdés lleva investigando el yacimiento de Klounioq desde el año 2014. Arqueólogo e historiador, dirige un proyecto respaldado por la Junta de Castilla y León y financiado por la Diputación y el Ayuntamiento de Quintanarraya, que está arrojando nueva luz sobre una de las ciudades celtibéricas más extensas y enigmáticas del entorno de la Ribera del Duero.

 

- ¿Qué es exactamente Klounioq y por qué es un yacimiento clave dentro de la Celtiberia?

- Klounioq es un yacimiento fundamental dentro de la Celtiberia por varios motivos. Se sitúa en un punto de paso estratégico, desde la zona de Aranda de Duero hacia la Sierra de la Demanda, en un área de páramos más abiertos que permitían controlar los accesos hacia el interior de la sierra, donde se encuentra, por ejemplo, Numancia.

Para los romanos, Klounioq funcionaba como un límite, una frontera. Era un espacio donde percibían una diferenciación cultural, probablemente también lingüística, entre dos tribus: por un lado, los pelendones o lacerenses, y por otro los arévacos. Esa condición de frontera cultural es una de sus claves principales.

- ¿Cómo nace el proyecto Klounioq y con qué objetivos iniciales?

- Es una vieja ilusión personal. Desde que terminé la carrera siempre quise trabajar en este cerro. El proyecto nace también por una necesidad muy concreta: la fuerte presión de los expoliadores de yacimientos, los conocidos como “piteros”.

Pensábamos que, si cuando se les interceptaba no se encontraba material en sus detectores, quizá no era porque no lo extrajeran, sino porque lo escondían. Eso nos llevó a iniciar una prospección sistemática que se prolongó durante varios años, hasta 2019, revisando con enorme intensidad toda la superficie de los cerros conocidos como Los Castillos, incluido el Alto del Cuerno, que es uno de los puntos más conocidos.

A eso se sumó el trabajo de fotografía aérea desarrollado entre 2015 y 2017, que nos permitió identificar numerosos yacimientos y, sobre todo, áreas especialmente interesantes. Todo ello impulsó el proyecto, porque lo que estábamos viendo era demasiado grande y demasiado espectacular como para no prestarle la atención que merecía.

- ¿Qué sabemos hoy sobre el tamaño real de la ciudad?

- Calculamos una extensión en torno a las 83 o incluso 84 hectáreas, aunque la ocupación pudo ser mayor. Esta estimación se basa en los materiales que el suelo ha ido devolviendo a la superficie debido al trabajo agrícola.

Eso nos permite delimitar una extensión aproximada, pero no podemos ser absolutamente exactos porque no tenemos una “fotografía” del momento original de ocupación. Aun así, hablamos de una superficie muy considerable para un yacimiento de esta época.

- ¿Qué zonas del yacimiento se han investigado hasta ahora?

- Tenemos un conocimiento general de todos los cerros, los llamados castrillos, aunque las intervenciones han sido puntuales y selectivas. En una zona que tradicionalmente se identificaba como la puerta de entrada a la ciudad, comprobamos que no se trataba de una puerta, sino de un lienzo de muralla. En el Alto del Cuerno realizamos estudios no invasivos, únicamente superficiales, que permitieron detectar estructuras de cierre de la gran plataforma superior y los restos de una vivienda construida en piedra.

Posteriormente se llevó a cabo una investigación más extensiva para localizar restos de muralla. Hay que tener en cuenta que las murallas de estos yacimientos no son grandes estructuras visibles hoy, ya que durante siglos se reutilizó su piedra como material de construcción. Aun así, hemos identificado una estrategia clara de fortificación, que dejaba pocos accesos al interior de la ciudad.

- ¿Cuáles han sido los hallazgos más relevantes de la excavación de 2025?

- En la última campaña nos hemos centrado en una terraza antigua que podría formar parte de uno de los caminos de acceso a las zonas altas habitadas, donde hemos identificado restos de una vía. Además, han aparecido los primeros indicios de un nivel completamente indígena bajo un pequeño nivel romano.

Uno de los aspectos más relevantes es la confirmación de episodios de conflicto. Hemos encontrado proyectiles de piedra, utilizados en contextos de combate, lo que encaja con las fuentes escritas que hablan de dos ataques romanos a la ciudad, en los años 75 y 56 antes de Cristo.

También se han detectado los primeros indicios constructivos en el nivel de contacto entre el mundo indígena y la presencia romana. Aún no podemos determinar si se trata de una zona defensiva, artesanal o de habitación. Estamos en una fase muy inicial y necesitaremos al menos un par de años más para confirmar estas hipótesis. Lo positivo es que el nivel indígena está intacto, sin interferencias posteriores, lo que supone un enorme valor arqueológico.

- ¿Por qué se puede decir que Klounioq conserva un enorme potencial arqueológico?

- Porque su tamaño no es habitual. Con más de 80 hectáreas, es mayor que otros yacimientos cercanos como Numancia, Rauda (Roa) o el asentamiento de Langa de Duero. Estamos ante una gran ciudad de la Edad del Hierro que, además, plantea una cuestión clave: cómo se produce la transición entre esta ciudad indígena y la posterior Clunia romana, situada al otro lado del río Arandilla. Entender qué ocurre en ese intervalo de aproximadamente cien años es uno de los grandes retos del proyecto.

- A partir de los datos actuales, ¿cómo era la vida cotidiana en Klounioq?

- Sabemos que había una actividad agrícola importante, confirmada por la abundancia de molinos, no todos destinados al mismo tipo de molienda. También se han hallado escorias y restos vinculados a pequeñas forjas, lo que indica un trabajo del hierro a nivel doméstico o artesanal. Los restos óseos revelan una cabaña ganadera relevante, similar a la documentada en otros yacimientos celtibéricos. Además, han aparecido pesas de telar, lo que confirma actividades textiles.

Todo ello encaja con lo que esperamos de un asentamiento de este tipo, aunque sin duda aparecerán particularidades, ya que se trata de una zona próxima a la Sierra de la Demanda, donde el pastoreo en áreas boscosas pudo tener un papel destacado.

- ¿Qué relación existe entre Klounioq y la posterior Clunia romana?

- Sabemos que Klounioq sufre dos asedios romanos documentados, en los años 75 y 56 antes de Cristo, aunque la ciudad no cae. A partir de ese momento tiene que existir algún tipo de relación con Roma, porque incluso el nombre del asentamiento evoluciona. Sin embargo, no sabemos cuándo ni cómo se produce el abandono progresivo de Klounioq ni el traslado de las élites hacia la nueva ciudad romana. No hemos encontrado restos que indiquen la presencia de villas romanas en el interior del antiguo asentamiento indígena, lo que abre muchas incógnitas.

Uno de los grandes objetivos del proyecto es precisamente entender ese proceso de transformación, entre el final del siglo I antes de Cristo y los primeros decenios del siglo I después de Cristo.

- Mirando al futuro, ¿cuántas campañas quedan por delante?

- Eso depende de las administraciones, que son quienes financian los trabajos. No es una decisión que esté en nuestras manos. Si se continúa con campañas de quince días, hablamos de muchos años. Si se pudiera trabajar en periodos más largos, el avance sería más rápido. Por ahora, el objetivo es reunir los datos suficientes para contextualizar Klounioq dentro de la Edad del Hierro y comprender el paso hacia la ciudad romana. La arqueología necesita tiempo y respeto por el territorio, que en muchos casos sigue siendo agrícola.

 
 
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