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La aldea medieval emerge junto al castillo de Guzmán en la sexta campaña arqueológica

Las excavaciones sacan a la luz un horno, nuevas estructuras domésticas y confirman la existencia de un poblado ligado a la fortaleza del siglo IX

24/07/2026 9:48 | Begoña Cisneros
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La sexta campaña de excavaciones arqueológicas en el cerro del castillo de Guzmán sigue ampliando el conocimiento sobre uno de los enclaves medievales más relevantes de la Ribera del Duero. Los trabajos, dirigidos por el equipo de la Universidad Rey Juan Carlos, han permitido localizar nuevas estructuras que confirman que la fortaleza no era un elemento aislado, sino el núcleo de un pequeño territorio organizado en torno a una aldea, zonas de almacenamiento y espacios productivos.

"Lo más importante es que cada vez tenemos más claro que no solo existía el castillo, sino todo un microterritorio asociado a él", explica uno de los codirectores de la excavación, Alberto Polo. A la torre defensiva, cuya cronología en el siglo IX ya quedó confirmada en campañas anteriores, se suman ahora evidencias del asentamiento que se extendía a sus pies.

Entre los principales hallazgos de esta edición destaca la aparición de un horno y varias estructuras de adobe vinculadas a la última fase de ocupación del castillo, además de diversos objetos metálicos, entre ellos fragmentos de una hoz, que apuntan a la actividad agrícola desarrollada en el entorno.

Pero el avance más significativo llega fuera de la fortificación. Las investigaciones confirman la existencia de una aldea medieval anexa al castillo y de una amplia zona de silos destinados al almacenamiento de cereal. A ello se suma la necrópolis y la ermita, documentadas en campañas anteriores mediante prospección arqueológica.

Según Polo, el conjunto permite reconstruir cómo se organizaba la vida alrededor de la fortaleza. "No tenemos solo un castillo, sino todos los elementos que lo hacían funcionar: viviendas, almacenes, zonas de producción y espacios funerarios". Un modelo que, además, aporta nuevos argumentos al debate historiográfico sobre la ocupación del valle del Duero durante los primeros siglos medievales y refuerza la idea de que estos territorios no quedaron despoblados.

 

Próximo objetivo: abrir el castillo a las visitas

La campaña, en la que han participado quince personas entre investigadores, técnicos, estudiantes universitarios y voluntarios, encara ahora una nueva etapa. El equipo pretende centrar los próximos trabajos en completar la secuencia constructiva de la torre e iniciar la consolidación y puesta en valor del yacimiento.

La intención es dotar al enclave de paneles informativos y recursos didácticos que permitan a los visitantes comprender la importancia estratégica que tuvo el castillo dentro del sistema defensivo del valle del Duero, incluso sin necesidad de realizar una visita guiada.

 

 

Uno de los rasgos diferenciales del proyecto sigue siendo la implicación vecinal. Habitantes de Guzmán de todas las edades colaboran cada verano en las excavaciones y en las actividades organizadas en torno al yacimiento. "Es un ejemplo de arqueología comunitaria. En muchos lugares se intenta fomentar esa participación; en Guzmán ya existía antes incluso de que se utilizara ese concepto", destaca el arqueólogo.

La campaña concluirá este sábado con una visita guiada al yacimiento abierta al público.

La campaña cuenta con la financiación del propio Ayuntamiento de Guzmán, la Diputación de Burgos y la Casa Velázquez.

Jornadas para reflexionar sobre el mundo rural

Coincidiendo con el final de las excavaciones, Guzmán acoge este viernes y sábado las jornadas "Pensar en lo rural: miradas interdisciplinares desde la Historia, la Arqueología y disciplinas afines", organizadas por el equipo de la Universidad Rey Juan Carlos.

El encuentro reunirá a investigadores de diferentes universidades y proyectos arqueológicos de España para abordar cuestiones relacionadas con el patrimonio, la arqueología comunitaria y el desarrollo del medio rural. Entre los ponentes figuran el director del proyecto de Pintia, Carlos Sanz, investigadores del yacimiento de Cástulo (Jaén) y Marta Gómara, responsable de un proyecto de arqueología comunitaria en Cascante (Navarra).

El programa también reserva un espacio para la presentación de una quincena de proyectos mediante pósteres y videocomunicaciones, varios de ellos vinculados a la Ribera del Duero, como la recuperación de la ermita de San Nicolás de La Sequera de Haza, la Asociación Villa y Tierra de Haza o las iniciativas impulsadas por Guzmán Renovable. Según los organizadores, el objetivo es convertir estas jornadas en un punto de encuentro para compartir experiencias sobre cómo la investigación arqueológica puede contribuir a dinamizar el territorio rural.

Las ponencias son abiertas al público y los horarios se pueden consultar en la agenda de DR.

 
 
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