
La futura conversión de la N-122 en la Autovía del Duero (A-11), una de las infraestructuras más demandadas desde hace décadas en la Ribera del Duero, sigue avanzando con nuevos trámites vinculados a la ejecución de las obras del tramo entre la variante de Langa de Duero y la variante de Aranda de Duero.
La Junta de Castilla y León ha sometido ahora a información pública el estudio de impacto ambiental y el proyecto de explotación “Carralavid”, una actuación prevista en el término municipal de Vadocondes para la extracción temporal de arenas y gravas destinadas a la construcción de la autovía.
La explotación, promovida por la UTE Obrascon Huarte Lain–ASCH Infraestructuras y Servicios, adjudicataria de este tramo de la A-11, de 22 kilómetros de longitud; afectará a varias parcelas del polígono 603 de Vadocondes, con una superficie total aproximada de 7,4 hectáreas.
Materiales para la construcción de la autovía
El objetivo de esta explotación es obtener áridos naturales —principalmente arenas y gravas silíceas— que serán utilizados directamente en la ejecución de la autovía como rellenos, terraplenes y capas inferiores de explanación.
Según recoge el proyecto, los materiales se extraerán mediante medios mecánicos y serán transportados hasta los distintos puntos de obra, situados junto a las propias parcelas de explotación, ya que el trazado de la A-11 discurre en las inmediaciones.
Además, se contempla la instalación temporal de una planta móvil de machaqueo y clasificación para adaptar la granulometría de los materiales y mejorar su comportamiento técnico en la construcción de la infraestructura. La planta no requerirá edificaciones permanentes y será retirada una vez concluyan los trabajos.
Explotación ligada a la duración de las obras
Las parcelas afectadas ya estaban contempladas dentro del proyecto de construcción como posibles zonas de préstamo de materiales y se encuentran actualmente bajo expropiación temporal.
El proyecto estima una duración de la explotación de unos 36 meses, coincidiendo con el desarrollo de las obras de la autovía, a los que se añadirían otros seis meses destinados a la restauración final de los terrenos.
El documento prevé que, una vez finalizada la actividad extractiva, se reponga la tierra vegetal retirada y se recupere una morfología similar a la original de las parcelas para minimizar el impacto ambiental de la actuación.
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