La enfermedad hemorrágica epizoótica suma un foco en la comarca ribereña

Un virus que no afecta al ser humano, pero que aumenta en las explotaciones de ovino

05/10/2023 8:43 | Begoña Cisneros
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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación acaba de actualizar la situación de le enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE) y se ha comprobado que la zona de Aranda de Duero se ha convertido en uno de los focos.

Se trata de una enfermedad vírica infecciosa no contagiosa transmitida por vectores que afecta a rumiantes domésticos y salvajes. En septiembre de 2022 se detectaba un foco en la localidad de El Pedroso (Sevilla) confirmando su presencia en tres ciervos silvestres, y desde entonces los focos han ido aumentando por la península ibérica afectando a las explotaciones ganaderas.

En la actualidad son 188 focos los que se han confirmado en el territorio nacional y son 30 más que hace una semana. Además de la comarca de Aranda de Duero y Valle de Mena en Burgos, se suman a la epidemia las comarcas de Verín (Ourense); Ferrol, Pontedeume y Betanzos (A Coruña); Ramales y Corrales del Buelna (Cantabria); Torrecilla de Cameros, Nájera y San Román de Cameros (La Rioja); Ávila y Las Navas del Marqués (Ávila); Santa María la Real de Nieva y Carbonero el Mayor (Segovia); Arcos de Jalón y Burgo de Osma (Soria); Valladolid y Olmedo (Valladolid); Santibáñez de Vidriales, Tábara y Villalpando (Zamora); Graus (Huesca); Ejea de los Caballeros (Zaragoza); Utrera- Bajo Guadalquivir (Sevilla); Landete y Tarancón (Cuenca); Belvis de la Jara (Toledo); y Alta Ribagorça y Pallars Jussà (Lleida). Todos ellos se han detectado en explotaciones de bovino, informan desde el Ministerio.

Con objeto de recopilar información sobre de la situación epidemiológica, se está notificando el primer foco detectado en cada comarca, iniciándose así por los servicios veterinarios de la Junta de Castilla y León en Aranda el seguimiento del resto de comunicaciones de sospechas clínicas en explotaciones y cotos, así como una monitorización más intensiva en las explotaciones afectadas, con objeto de valorar impacto real de la enfermedad en el campo.

Según los datos actuales, se observa una mayor afectación clínica en animales mayores a 24 meses y machos.

De esta manera, se restringe el movimiento de los animales a otras zonas, pero no su sacrificio, ya que la EHE no es una enfermedad que afecte al ser humano, pudiendo consumir sin problemas su carne.

 
 
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