
La defensa del Corredor Central y la recuperación del tren directo entre Madrid, Aranda de Duero y Burgos se sitúa hoy en el centro del debate como una infraestructura con un fuerte impacto económico, social y territorial para la comarca ribereña y el conjunto de Castilla y León.
A la presencia por parte del Ayuntamiento de Aranda de Duero en el foro empresarial para impulsar el corredor Atlántico defendiendo la línea 102 se suma la participación del consejero de Movilidad y Transformación Digital, José Luis Sanz Merino, quien afirma que la reapertura de esta línea ferroviaria podría suponer la creación de más de 3.700 empleos y un incremento del 0,54% del PIB autonómico, lo que la convertiría en una de las actuaciones con mayor capacidad de dinamización económica en la región.
Más allá de las cifras, el impacto en la Aranda de Duero y su comarca sería especialmente relevante. La recuperación de la conexión ferroviaria permitiría mejorar la competitividad de su tejido industrial, reducir costes logísticos y atraer nuevas inversiones, consolidando a la Ribera del Duero como un nodo estratégico dentro del eje central peninsular.
Además, ha seguido diciendo el consejero, esta infraestructura contribuiría a equilibrar el territorio, favoreciendo la cohesión entre zonas del interior que históricamente han quedado al margen de los grandes corredores de transporte. En este sentido, desde la Junta se insiste en la necesidad de integrar el Corredor Central en el Corredor Atlántico europeo para no perder oportunidades de desarrollo.
Uno de los aspectos clave del debate es la viabilidad económica del proyecto. Frente a las estimaciones iniciales del Ministerio, que elevan la inversión a unos 1.300 millones de euros, la Junta plantea una alternativa más ajustada, con un coste de entre 185 y 376 millones, a la que habría que sumar la rehabilitación del túnel de Somosierra, cerrado desde 2011 tras un derrumbe que interrumpió el tráfico ferroviario.
El desarrollo de esta infraestructura se enmarca dentro de la Estrategia Logística 2030 de Castilla y León, que contempla una inversión global de 290 millones de euros y busca posicionar a la Comunidad como un referente en el transporte intermodal del Atlántico europeo. En este contexto, Burgos se consolida como uno de los principales polos logísticos, con cerca de 394.000 metros cuadrados de superficie dedicada a este sector.
Para Aranda de Duero, el impulso al tren directo se vincula además a proyectos como el futuro centro logístico, llamado a reforzar la actividad industrial y empresarial de la zona. La mejora de las conexiones ferroviarias no solo facilitaría el transporte de mercancías, sino que también abriría nuevas oportunidades de crecimiento económico y empleo.
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