
Roa, Pedrosa de Duero, Valcabado de Roa, Boada, Guzmán, Villaescusa de Roa y Sotillo de la Ribera son los siete municipios ribereños en los que sonarán hoy las campanas, todas al mismo tiempo. Una cita que tendrá lugar hoy a las 13 horas, como ocurrirá también con los municipios cercanos vallisoletanos de Castrillo de Duero y Peñafiel.
¿Y por qué sucederá esto? La respuesta tiene un nombre: Juan Martín Díez “El Empecinado”. Se cumple precisamente hoy, 19 de agosto, el bicentenario de la muerte de este personaje histórico y el repique de campanas forma parte de la programación del Círculo Cultural El Empecinado para conmemorar esta fecha.
Y porque precisamente fue a las una de la tarde de este día, pero en 1825, cuando fue ejecutado. “Con el repique de campanas buscamos poner en valor nuestro patrimonio y nuestra historia, mediante el uso de toque de campanas que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, para honrar y recordar a este héroe nacional y personaje muy importante de nuestra historia, siendo además una reivindicación para ponerle en valor”, señalan desde la asociación.
También hoy en Burgos, a las 11:30 horas, se realizará una ofrenda floral en el mausoleo donde reposan los restos del General. Por la tarde, el homenaje se realizará un homenaje en Valladolid capital, ante la casa donde vivió Juan Martín, en la calle Empecinado número 9.
Su importante paso por la comarca
El Circulo de El Empecinado ha elegido estos pueblos ribereños para el repique de campanas teniendo en cuenta que Roa, Pedrosa de Duero, Valcabado de Roa, Boada, Guzmán, Villaescusa de Roa y Sotillo de la Ribera son algunos de los municipios ribereños que mantienen viva la memoria de Juan Martín Díez.
El guerrillero, nacido en Castrillo de Duero, forjó en estas tierras parte de su estrategia de resistencia contra las tropas napoleónicas, apoyado por vecinos y campesinos que conocían al detalle caminos, bodegas y veredas de la comarca. En muchos de estos pueblos todavía se recuerda cómo las acciones de su batallón sirvieron para hostigar al ejército francés y defender la Ribera del Duero.
Tras años de lucha en defensa de la libertad frente a los franceses, El Empecinado fue encarcelado y condenado a muerte por sus ideas liberales. Su ajusticiamiento en Roa, hace ahora dos siglos, marcó para siempre la memoria de la villa, que desde entonces se ha convertido en símbolo de su trágico final.
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