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"Nuestro gran reto es abrir las bodegas y lagares de El Cotarro al enoturismo"

Nacho Rincón profundiza en los proyectos de futuro que el Ayuntamiento de Moradillo tiene para sus bodegas tradicionales

18/02/2018 10:42 | Raquel Carcedo
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Hablar de las bodegas tradicionales de Moradillo de Roa es hablar de Nacho Rincón. Este concejal del Ayuntamiento de la localidad ribereña abandera el proyecto de recuperación de El Cotarro, un conjunto de casi ciento sesenta bodegas que ha llevado el nombre del municipio por un sinfín de rincones, dentro y fuera de nuestras fronteras.

En una amplia entrevista, el edil nos cuenta cómo surgió y qué planes de futuro tiene este plan, que ha significado un punto de inflexión para su carrera y para el nombre de Moradillo.

 

¿Qué es lo que te condujo a abanderar esta labor de recuperación de las bodegas y lagares tradicionales de Moradillo y la cultura tradicional del vino vinculada a las mismas?

Pues sinceramente, la casualidad. Me encanta el mundo del vino, pero sobre todo el enoturismo y viajar, conocer otras regiones vitivinícolas y su cultura del vino. Entré en el Ayuntamiento casi de manera anecdótica y, de repente, me surgió la idea de poder tener un Museo del Vino Municipal en Moradillo. Comencé una labor de investigación que me llevó a plantear un proyecto mucho más amplio y en noviembre de 2015 presenté un plan de concienciación, protección, mantenimiento, recuperación y puesta en valor de las bodegas y lagares de El Cotarro. A partir de ese momento todo ha sido una locura.

 

¿Qué diferencias encuentras entre las bodegas de El Cotarro y las de otras localidades vinícolas?

Sin ninguna duda, la singularidad en el emplazamiento y el estado de conservación de todo el conjunto.

Las cerca de 160 bodegas subterráneas de Moradillo se encuentran todas acopadas alrededor de un cerro de perímetro regular que llamamos El Cotarro. Además, se suma que casi en la totalidad del perímetro tan solo se encuentran tierras de labranza, donde hace décadas estaban emplazados los viñedos de la localidad, lo que hace que estética y visualmente se forme un conjunto etnológico muy atractivo y uniforme.

El estado de conservación de las bodegas y el que las mismas se encuentren en una parcela de dominio municipal ha hecho que desde los años 80 se tuviese especial cuidado en no permitir actuaciones que dañasen esta estética común de nuestro cerro de bodegas.

 

En estos trabajos de restauración y mantenimiento, ¿os habéis encontrado alguna sorpresa en el interior de alguna de las bodegas tradicionales?

Merece la pena explicar que el Ayuntamiento de Moradillo no ha destinado ni una sola partida presupuestaria  a la restauración de las bodegas y lagares de propiedad privada.

Nos encargamos de las zonas comunes, de desbrozar y limpiar los caminos y sendas que dan acceso a las bodegas particulares. Con un plan de mantenimiento pretendemos hacer una intervención en todo el conjunto de mejora de la escorrentía para mitigar las filtraciones de agua que están provocando derrumbes y hundimientos en  varias zonas.

También anualmente organizamos las Jornadas de recuperación del entorno de las bodegas y, con voluntarios, intervenimos en la limpieza de las zonas más dañadas.

La clave es que los propietarios sean los que mantengan, restauren y conserven sus propiedades. Para ello, el Ayuntamiento confeccionó en mayo del pasado año una Ordenanza reguladora del uso y mantenimiento de las bodegas tradicionales, junto con una Comisión de Mantenimiento formada por varias personas del municipio.

Esta ordenanza ha sido fundamental en todo el proceso de restauración que se está llevando a cabo. Facilitar las intervenciones, eliminar los impuestos de obra a las restauraciones en El Cotarro, unido a las labores de concienciación y difusión de nuestras bodegas como patrimonio del vino ha hecho que en menos de dos años se hayan tramitado diecisiete permisos de obras (cuatro de lagares, doce de bodegas o merenderos y dos de limpiezas de cuevas). Esa ha sido la gran sorpresa que nos hemos encontrado, la respuesta y la predisposición de los propietarios de las bodegas.

 

Hace poco, un programa nacional de la talla de España Directo se acercaba hasta tierras ribereñas interesándose por las bodegas de El Cotarro, ¿crees que después de tanto empeño por recuperar este gran patrimonio le ha llegado su momento a Moradillo?

Ojalá la difusión fuese signo de que todo está hecho. Pero lo que supone es más responsabilidad y presión por hacerlo bien, ya que somos espejo para muchos. Aún es demasiado pronto para ser optimistas y, aunque nos pueda la prisa por todo lo bueno  que ha sucedido en estos dos años, debemos de entender que nuestro trabajo es un proyecto a largo plazo, muy largo plazo.

A Moradillo de Roa le llegará su momento si conseguimos transmitir y demostrar (no solo económicamente) que los trabajos con nuestro patrimonio del vino son necesarios, buenos para el municipio y si conseguimos continuidad y ser constantes en los mismos.

Tenemos una hoja de ruta muy bien definida que se cumplirá con el transcurso del tiempo. Si los que vengan detrás de nosotros creen en esto y se continúa trabajando en los aspectos de restauración del conjunto no dudo que Moradillo se pueda hacer un hueco en el mundo del vino y del enoturismo a nivel nacional. Y estamos hablando de un municipio de 190 habitantes. 

Lo mejor, sin duda, está por llegar, pero si paramos el tren nunca sabremos donde podríamos haber llegado.

 

 

¿Consideras que el pueblo de Moradillo es un ejemplo de inspiración para otras localidades?

Estoy seguro que en Ribera del Duero hay muchas otras localidades que son ejemplo a seguir y que realizan trabajos para la comunidad que desgraciadamente no son tan visibles como el nuestro. Quizás nuestro éxito haya sido conseguir dar visibilidad a todo lo que hemos ido haciendo durante estos dos años a nivel local, regional y en algunas ocasiones a nivel nacional e internacional.

Nosotros somos uno más. Ni mejor, ni peor. Distintos, quizás, por no tener vértigo en salir, darnos a conocer y buscar día a día apoyos para nuestro trabajo.

 

¿Cuáles son las claves para conseguir que una gran parte de la población se implique tanto en este proyecto?

Tener un proyecto claro desde el principio y que nuestro trabajo se reconociese fuera de la Ribera del Duero muy pronto ha sido clave. Que nos concediesen el Premio a la Mejor Iniciativa Enoturística 2016 lo cambió todo. Cuando nadie daba un duro por nosotros, a los no creyentes, les hizo creyentes; a los creyentes, les hizo creyentes practicantes; y a las administraciones les hizo abrir los ojos. Aunque no demasiado y lo dejo ahí… (risas)

Tampoco me quiero olvidar de la gente de fuera de Moradillo que, gracias a las redes sociales, nos sigue y apoya. Son parte fundamental de este proyecto, pues actúan de embajadores de nuestro trabajo atrayendo iniciativas y oportunidades a nuestro municipio.

 

Después de haber presentado la cerveza de vino junto a Mica, ¿te pongo en un compromiso si te pregunto si prefieres vino o cerveza?

Sin duda, por ser un medio de transporte único de historias, personas, paisajes, cultura, aromas y sabores, me inclino por el vino. Pero la cervecera Mica ha demostrado que la cerveza artesana puede convivir y competir con el vino perfectamente en una tierra tan predominantemente vinícola como la Ribera del Duero.

 

Además de hasta a la Universidad de Burgos, has llevado estas bodegas a un sinfín de rincones, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Ahora, ¿qué planes de futuro tiene el Ayuntamiento de Moradillo para El Cotarro?

Ya todo el mundo conoce nuestra iniciativa y hemos levantado un montón de interés. Esa etapa de sorpresa y novedad ya ha pasado. Nuestro gran reto ahora será abrir las bodegas y lagares de El Cotarro al enoturismo y poderlo hacer de manera sostenible y con visitas guiadas, trabajar en hacer un calendario anual de actividades culturales ligadas a la cultura del vino e ir interviniendo en la restauración de varias zonas en nuestras bodegas.

Hemos generado multitud de oportunidades, tenemos varias empresas de enoturismo interesadas en trabajar con nosotros y a ello se suman varias bodegas de Ribera del Duero que quieren combinar visita a bodega industrial con visita a bodega tradicional en Moradillo de Roa.

Seríamos el primer barrio de bodegas visitable como conjunto en toda España y en una zona como la Ribera del Duero, que tiene un enorme potencial como marca consolidada a nivel mundial. Debemos aprovecharnos de ello y buscar a las personas amantes de la cultura del vino dentro y fuera de nuestro país que quieran conocernos. La base de nuestro trabajo ya está hecha, poner a las bodegas de Moradillo en el mapa y llamar la atención sobre este inmenso patrimonio que tenemos en la Ribera del Duero; por cierto, en su mayoría abandonado y en proceso de desaparición.

Ahora necesitamos convivir con el romanticismo de un proyecto municipal realizado por voluntarios y buscar la rentabilidad a todo nuestro proyecto. Llevo escuchando casi tres años que sin iniciativa privada jamás se podrán abrir las bodegas a las visitas y mi trabajo durante este año será demostrar lo contrario, que gracias a la donación de uso de varias bodegas y lagares por sus propietarios y el  trabajo voluntario de un pueblo se puede ser rentable, se pueden enseñar nuestras bodegas y unido a la elaboración del vino y la cerveza de El Cotarro tener un superávit que nos permita invertir año tras año en las mismas.

Si hacemos este proyecto rentable como Ayuntamiento, el beneficio repercutirá en todo el municipio y entonces sí, seremos un ejemplo para otros pueblos que tienen el mismo patrimonio que nosotros y podrían importar nuestro sistema. Como Consistorio, no tratamos de competir con nadie, ni de tener un número de visitas mayor año tras año; se trata de ayudarnos entre todos, ser solidarios y, como comarca, poder abrirnos a una serie de oportunidades hasta ahora desconocidas. Tenemos en los pueblos de la Ribera un enorme potencial cultural y turístico relacionado con el mundo del vino y sería un error histórico no aprovecharnos de ello y permitir su desaparición.

Si echamos a andar este año se nos abrirán un montón de puertas desconocidas hasta ahora. Tendremos un recurso turístico único en la provincia de Burgos y veremos cómo funciona.

 

Y a nivel personal, ¿cuál son tus planes de futuro con las bodegas de Moradillo?

Son cerca de tres años de trabajo incansable y, personalmente, estoy ya demasiado cansado.

Diariamente, este proyecto se ha convertido en un gigante devorador de tiempo y ya la ilusión y las ganas del principio son difíciles de recuperar. Mi deseo sería terminar esta legislatura y dejar continuidad a otras personas. Pero entiendo que el nivel de compromiso que yo he alcanzado con este proyecto será difícil de mantener. Solo el tiempo lo dirá. Ahora nos queda más de un año de trabajo a tope y después será el momento de tomar una decisión.

 

 
 
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