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Se reactivan las rutas del proyecto ‘¿Te enseño mi pueblo?'

14 localidades vuelven a enseñar su patrimonio cultural e histórico gracias a la participación de 26 voluntarios

19/05/2021 13:38 | Begoña Cisneros
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Las rutas del proyecto ‘¿Te enseño mi pueblo?’ vuelven a reactivarse a partir de este fin de semana. Una nueva andadura tras el parón obligado debido al estado de alarma que se realizará valorando la calidad por encima de la cantidad y, sobre todo, la seguridad de los participantes de estas rutas informativas en los pueblos ribereños, tanto de las personas que los visitan como de los voluntarios que los enseñan.

Para esta nueva etapa serán en principio 26 voluntarios de 14 localidades las que iniciarán de nuevo el proyecto, teniendo mucho cuidado en cumplir el protocolo de seguridad que se ha marcado en el Plan de Contingencia.

Hoy se ha presentado en un bello escenario, el del barrio de bodegas de Zazuar, esta puesta en marcha, contando con dos de los ribelizadores que de forma voluntaria enseñan cada fin de semana su pueblo: Isidro Ferreras y Agustín Villa. Junto a ellos ha estado el gerente de la Asociación de Desarrollo Rural Integral (ADRI) de la Ribera del Duero burgalesa que impulsó el proyecto, Héctor Ibáñez, y la vocal de la Junta directiva Ana Belén Velasco.

“Nos adaptamos al momento actual y vamos a apostar por la calidad, y el dinamismo. No queremos sumar números a pesar de que las previsiones que teníamos eran buenas porque las visitas subían exponencialmente”, comenta  Isidro Ferreras.

 

14 pueblos visitables, pero sólo de momento

Así, comienzan a funcionar a partir de ahora 14 rutas en Adrada de Haza, Araúzo de Salce, Baños de Valdearados, Berlangas de Roa, Brazacorta, Castrillo de la Vega, Hontoria de Valdearados, San Martín de Rubiales, Torregalindo, Tubilla del Lago, Valcavado de Roa, Villanueva de Gumiel, Villaescusa de Roa y Zazuar. Por tanto, de los 17 pueblos que forman el programa de voluntariado denominado ‘Ribera Voluntariis’, 14  ya están operativos.

Araúzo de Miel no se reincorporará hasta que la situación pandémica sea más leve; y a las puertas de la inauguración hace un año se quedaron Araúzo de Torre y Valdeande, que esperan el momento propio para la reactivación.

Explica el gerente de la Asociación de Desarrollo Rural Integral (ADRI) de la Ribera del Duero burgalesa, Héctor Ibáñez, que hay dos pueblos más interesados en participar en este programa. Baños de Valdearados ya tiene la ruta preparada y Haza se encuentra trabajando en ello; aunque también se espera que a lo largo de esta año se incorporen nuevos voluntarios en Tórtoles de Esgueva, Gumiel de Mercado y Fuentemolinos.

 

 Cómo se realiza la reserva?

Las personas interesadas pueden reservar su plaza a través de la web del ADRI. Debido a las medidas impuestas por la Junta de Castilla y León no se podrán superar las 10 personas en cada visita formando parte de un solo grupo solicitada por parte de una sola persona. En caso de que haya más grupos se pospondría la cita para otro día o bien se intentaría que los participantes visitasen otro pueblo de la red.

En esta nueva etapa, de momento, se han cancelado de todas las rutas las visitas a bodegas, lagares, ayuntamientos o museos.  En su lugar se facilitarán fotos del interior a los visitantes, con las que los riberizadores podrán explicar estos elementos desde el exterior. Este material se enviará por email y Whatsapp el material fotográfico para seguir poniendo en valor elementos eliminados de las visitas con objeto de no tocar nada, mantener siempre la distancia de seguridad, y poder acercarse al patrimonio cultural y natural.

Sí que se podrán visitar las iglesias y ermitas cuando se puedan asegurar las medidas de seguridad necesarias, y con un estricto  protocolo de ventilación, así como las indicaciones de los riberizadores para al acceder y abandonar estos espacios. 

 

Crear riqueza cultural, y también económica

Señala Ana Belén Velasco que con este proyecto, uno a los que más cariño se ha puesto desde la Junta directiva de la ADRI, se está logrando contar con un recurso turístico que llega acompañado de un aspecto social muy importante “que hace que estemos orgullosos y creamos en lo que tenemos”. Porque el impulso turístico llega desde las pequeñas empresas rurales que animan a sus clientes a realizar estas visitas gratuitas, pero también a los interesados en las visitas se les da a conocer lugares donde alojarse o consumir. Algo que no podría suceder sin esas personas “que se visten de rojo los fines de semana para enseñarnos altruistamente el patrimonio de los pueblos y que luchan por conservarlo”.

 

Y es que con un presupuesto anual de 25.000 euros, el proyecto ‘¿Te enseño mi pueblo?’ consiguió en 2019 superar las 2.000 visitas. Para 2020 se esperaba subir el listón de visitantes a los 3.000 pero la pandemia arrasó ese sueño. Ahora, con las fuerzas renovadas y reinventándose, para 2021 se han marcado un número bajo de visitantes, no más de las 650. Entre tanto, los voluntarios participarán a lo largo del año en 10 formaciones y seguirán investigando sobre el patrimonio material e inmaterial de sus pueblos. Algo que están demostrando con creces habiendo rescatado hasta el momento del olvido y la destrucción 245 elementos.

“Hemos creado una red de amigos y un compañerismo que hace que nos piquemos entre todos en una competencia sana,”, termina diciendo Agustín Villa.

 

 

 

 
 
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