
Tórtoles de Esgueva sigue apostando por la preservación de su patrimonio etnográfico. Por tercer año consecutivo, vecinos y voluntarios se han unido para restaurar las antiguas cabañas de pastor, pequeñas construcciones de piedra que durante siglos sirvieron de refugio a los ganaderos de la zona y que hoy son un valioso testimonio de la vida en el campo.
Así, un pequeño grupo de participantes ha dedicado una jornada a mejorar el estado de dos cabañas situadas en el término municipal. Para ello, se respetó la técnica original de “piedra seca”, consistente en levantar muros encajando piedra sobre piedra, sin necesidad de mortero ni argamasa, un método tradicional que recientemente ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
Con esta intervención ya son cuatro las cabañas recuperadas en Tórtoles de Esgueva, además de una réplica construida en el jardín del pueblo para que vecinos y visitantes puedan conocer de cerca este tipo de arquitectura popular.

“Estas cabañas forman parte de nuestra memoria y de nuestra identidad como pueblo”, destacan los promotores de la iniciativa. “Queremos que las nuevas generaciones y quienes nos visiten entiendan cómo vivían y trabajaban nuestros antepasados”.
Las cabañas de pastor, dispersas por los campos del municipio, son pequeñas edificaciones circulares o cuadradas, con paredes gruesas de piedra y techumbre sencilla, que daban cobijo a pastores y rebaños en días de trabajo o mal tiempo. Su recuperación no sólo permite proteger un patrimonio en riesgo de desaparecer, sino que contribuye a reforzar el atractivo turístico y cultural de la localidad.
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