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Los difíciles momentos que han vivido los vecinos de Tórtoles de Esgueva y su pedanía Villovela de Esgueva, a causa de la presencia de grandes porcentajes de nitratos en el agua de consumo, han llegado a su fin gracias al trabajo y el presupuesto municipal. Alrededor de 250.000 euros, la mitad del presupuesto anual, son los que el Consistorio ha tenido que invertir en la adquisición de la infraestructura necesaria para conseguir, a día de hoy, “una de las mejores agua de la provincia, según nos han indicado”, comenta su alcalde Moisés Castro. Porque los últimos análisis indicaban un 0,21 mg/l de nitrato, unos niveles muy por debajo de los 50 mg/l indicados como máximo para el consumo.
No ha sido fácil, asegura el regidor, señalando que ha sido arduo el trabajo para intentar conseguir financiación de otras administraciones, algo que no se ha logrado, y para decidirse por la mejor solución para paliar el problema y que los vecinos, por fin, puedan beber el agua del grifo con toda seguridad. “Hemos optado por poner una potabilizadora unos equipos de ósmosis inversa en Tórtoles y una deshidratadora por intercambio de iones en Villovela”, comenta el primer edil, que lamenta que “somos muchos de los ayuntamientos que estamos llevando a cabo este tipo de obras con financiación propia y nos están dejando es presupuesto temblando”.
El susto llegó en 2023 al poco de llegar al Ayuntamiento. Los análisis del agua indicaban que el nivel de nitratos sobrepasaba los límites permitidos y en el mes de diciembre no quedó otra que restringir el agua para su consumo en diciembre de ese año. En espera de que los resultados mejorasen con un primer tratamiento se proporcionó a los vecinos garrafas de agua. La situación no se corrigió, por lo que todo el esfuerzo se dirigió a la búsqueda de una solución. Entre tanto se optó por la compra de dos equipos desnitratadores portátiles, uno para Villovela de Esgueva y otro para Tórtoles, donde hasta ahora han estado yendo los vecinos con garrafas a coger agua.
Se ha llamado a muchas puertas, incluidas las ayudas del ciclo integral del agua, pero finalmente no entramos en esa subvención y no hemos obtenido un plus extra de dinero por parte de las administraciones”, lamenta Castro, asegurando que la inversión “nos ha trastocado bastante y hemos tenido poco margen de maniobra para hacer otras cosas necesarias para el pueblo”, pero siendo consciente en que “lo primero era el tema del agua”.
Aún así, se ha podido efectuar el arreglo de dos calles. Y en el futuro también tiene el agua como protagonista: “Me gustaría poder cambiar también alguna tubería que queda de fibrocemento en un futuro, con eso nos daríamos con un canto en los dientes desde la Corporación”, termina diciendo el alcalde, no sin antes añadir su agradecimiento a los vecinos “por su paciencia, comprensión y buen talante durante esta larga espera”.
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