
Las principales carreteras que vertebran la Ribera del Duero burgalesa recibirán una importante inversión en los próximos años. El Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a licitar un contrato de conservación y explotación de carreteras por valor de 75,75 millones de euros destinado a varios tramos de la red estatal en la provincia de Burgos, entre ellos la A-1, la A-11 y la antigua N-I en el entorno de Aranda de Duero.
La actuación forma parte de un paquete de contratos para Castilla y León que suma 184,4 millones de euros y que tiene como objetivo garantizar el mantenimiento, la seguridad vial y la adecuada conservación de las principales vías de comunicación de la comunidad.
En el caso de Burgos, el contrato afectará al denominado sector 6 de conservación, que comprende más de un centenar de kilómetros de la autovía A-1, entre los puntos kilométricos 119 y 247, incluyendo todo el corredor que atraviesa la comarca ribereña. También se incluyen varios tramos de la A-11, entre los kilómetros 105 y 122, además de enlaces, vías de servicio y carreteras complementarias.
Uno de los trabajos más destacados para la Ribera será la rehabilitación superficial del firme de la N-I entre los kilómetros 153 y 162,8, un tramo que discurre entre el enlace de la A-1 en Fuentespina y Aranda de Duero. Esta actuación permitirá mejorar el estado de una vía que continúa registrando tráfico local y de acceso a diferentes núcleos y áreas industriales.
El contrato incorpora además labores de vigilancia, conservación ordinaria, mantenimiento de señalización, atención a incidencias y actuaciones para mejorar la eficiencia energética y reducir emisiones asociadas a la gestión de la red viaria.
La duración prevista será de tres años, con posibilidad de prorrogar el servicio otros dos años más y una ampliación adicional de hasta nueve meses.
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