
Dieciocho farmacias rurales de la comarca ribereña recibirán, de manos de la Diputación provincial de Burgos, ayudas para su mantenimiento. Se trata de una línea de subvenciones para este tipo de establecimientos ubicados en municipios que cuentan con menos de un millar de habitantes.
Por un lado, se establece una ayuda de 2.500 euros para cada una de las farmacias de Gumiel de Mercado, Olmedillo de Roa, La Horra, Araúzo de Miel, Pedrosa de Duero y Villalba de Duero.
Por otro, recibirán 1.824 euros los establecimientos farmacéuticos de Fuentecén, Moradillo de Roa, Sotillo de la Ribera, Fuentespina, Caleruega, Huerta de Rey, Zazuar, Peñaranda de Duero, Castrillo de la Vega, Gumiel de Izán, Torresandino y Vadocondes.
Un servicio esencial y en riesgo
Estas ayudas pretenden mantener un servicio básico en los pequeños núcleos de población. Las farmacias rurales no sólo dispensan medicamentos, sino que también desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento, asesoramiento sanitario y prevención, especialmente entre personas mayores o con movilidad reducida.
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos ha valorado positivamente este tipo de medidas, advirtiendo que muchas boticas están al borde del cierre debido a la falta de rentabilidad y a la imposibilidad de encontrar relevos generacionales. “Algunas farmacias rurales ni siquiera alcanzan el salario mínimo”, apuntan desde la institución, que celebra que Burgos sea una de las provincias pioneras en ofrecer apoyo institucional a estas estructuras clave contra la despoblación.
Imagen: Farmacia de Castrillo de la Vega./ @BC
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