
Casanova, localidad perteneciente al municipio de Peñaranda de Duero, se ha convertido este fin de semana en punto de encuentro para los amantes de la naturaleza, la apicultura y el patrimonio rural. Más de 250 personas participaron en la VII Fiesta de las Abejas y otros Polinizadores, una jornada organizada por la Fundación Oxígeno y la Asociación Pueblo de Casanova en el marco del proyecto "Abejas Paisaje Cultural".
La respuesta del público permitió completar las plazas de las diferentes propuestas programadas durante la jornada, con vecinos de Casanova y Peñaranda de Duero, familias y visitantes llegados desde distintos municipios de la comarca. El encuentro volvió a poner el foco en la importancia de las abejas y del conjunto de insectos polinizadores para el equilibrio de los ecosistemas, al tiempo que reivindicó una parte del patrimonio rural vinculado históricamente a la apicultura.
La programación arrancó con diferentes actividades de carácter divulgativo y formativo. Las charlas y experiencias relacionadas con la recuperación de la apicultura tradicional despertaron el interés de los asistentes, que pudieron conocer iniciativas desarrolladas tanto en Burgos como en Asturias y el trabajo que lleva a cabo la Fundación Oxígeno para localizar e inventariar los antiguos colmenares tradicionales de la provincia.

La jornada también tuvo un importante componente comercial y gastronómico. El mercado apícola mantuvo una notable afluencia durante todo el día con mieles, productos elaborados a partir de elementos de la colmena, cosmética, artesanía y publicaciones relacionadas con el mundo de las abejas.
Uno de los espacios que concentró mayor participación fue la cata popular de mieles, en la que los asistentes pudieron descubrir las diferencias de aromas, sabores y matices de productos procedentes de distintos territorios. Una actividad que sirvió para acercar al público la diversidad existente detrás de un alimento estrechamente ligado al paisaje y a la biodiversidad.
Los niños también tuvieron su propio espacio dentro de la fiesta. El taller infantil registró una elevada participación y permitió a los más pequeños conocer, de una manera práctica y entretenida, la función que desempeñan las abejas y otros polinizadores en la naturaleza y su importancia para el mantenimiento de los ecosistemas.
Un patrimonio rural que busca no desaparecer
La segunda parte de la jornada trasladó la actividad al territorio con una ruta por algunos de los colmenares tradicionales situados en Casanova, Arandilla y Brazacorta.
Estos elementos de arquitectura rural, vinculados durante generaciones a la actividad apícola, constituyen un patrimonio etnográfico poco conocido fuera de los propios municipios. Durante el recorrido se explicó su funcionamiento y la relación histórica que han mantenido las poblaciones rurales con las abejas, además de incidir en la necesidad de identificar, documentar y conservar estas construcciones antes de que el abandono provoque su desaparición.
El interés mostrado por los participantes durante la visita puso de manifiesto el creciente valor que la sociedad concede a este tipo de patrimonio ligado al paisaje y a las formas de vida tradicionales.
La música puso el cierre a la programación. El concierto de Alfonso Díez Ausín llevó los sonidos tradicionales hasta la plaza de Casanova, donde el ambiente festivo se prolongó durante la tarde y puso el broche a una jornada marcada por la participación.

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