
El yacimiento arévaco de Klounioq, situado en los cerros de Los Castrillos, en los términos municipales de Quintanarraya e Hinojar del Rey, empieza a desvelar con mayor claridad la complejidad urbana, defensiva y tecnológica de una de las ciudades indígenas más relevantes del norte de la Celtiberia. Las primeras conclusiones de la campaña arqueológica de 2025 confirman el enorme potencial científico del enclave y abren nuevas perspectivas para futuras investigaciones.
Los trabajos desarrollados este año por el proyecto Klounioq, dirigido por el arqueólogo Luis Valdés, han combinado excavación arqueológica, prospecciones con georradar y análisis de materiales cerámicos y de construcción en colaboración con el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). El equipo se ha mostrado “ilusionado y muy satisfecho con los resultados obtenidos y con las posibilidades que ofrecen las próximas campañas”.
Tachuelas, proyectiles y punta de flecha
La excavación, realizada durante trece días del mes de agosto en un pequeño valle situado en las estribaciones septentrionales del oppidum, ha permitido documentar evidencias directas de presencia romana temprana, probablemente relacionadas con los ataques sufridos por la ciudad en los años 75 y 56 antes de Cristo. Entre los hallazgos destacan tachuelas de calzado republicano romano, tres proyectiles de piedra fracturados por impacto y una punta de flecha bicónica de hierro, restos de armamento que confirman arqueológicamente los asedios narrados por las fuentes clásicas.

Tachuelas./ @ Proyecto Klounioq
En este mismo sector se ha identificado el antiguo suelo de un camino desconocido, conservado a escasa profundidad y alterado por labores agrícolas hasta mediados del siglo XX, así como un potente agujero de poste de gran diámetro asociado a una construcción de piedra y adobe. Este elemento sugiere la existencia de edificaciones de cierta altura y pone de manifiesto una ocupación compleja del espacio, posiblemente vinculada a áreas de habitación, actividad artesanal o control de accesos a la ciudad.
Estructuras ocultas
A estos resultados se suman los obtenidos en la prospección con georradar realizada en septiembre sobre una superficie de 6.800 metros cuadrados en la zona baja del castro. La técnica, desarrollada con el apoyo del CAI de Arqueometría y Análisis Arqueológico de la Universidad Complutense de Madrid, ha permitido identificar estructuras ocultas a más de 40 centímetros de profundidad, libres de interferencias modernas. Entre los hallazgos más relevantes figura una puerta de entrada a la ciudad flanqueada por una torre cuadrada de cinco metros de lado, la continuidad de la muralla a ambos lados de la torre y un camino de acceso asociado. Estos datos refuerzan la interpretación de Klounioq como una ciudad fortificada de gran entidad.
Paralelamente, el análisis de arcillas y materiales cerámicos desarrollado en el laboratorio de arqueometría del CENIEH, bajo la dirección de la doctora Ana Álvaro, ha permitido establecer que las cerámicas y materiales constructivos de Klounioq proceden de recursos locales, aunque con distintos procesos de transformación. El estudio confirma un alto dominio tecnológico, especialmente visible en la utilización de adobes cocidos a altas temperaturas, más resistentes y duraderos que los secados al sol, un rasgo poco habitual en otros yacimientos contemporáneos de la región celtibérica.
Desde el Ayuntamiento de Quintanarraya, su alcalde Luis Alonso ha valorado muy positivamente los avances del proyecto, subrayando la oportunidad que supone para el conocimiento histórico y el desarrollo del territorio. “Estamos entusiasmados con la investigación de Klounioq y con la posibilidad de crear un polo de atracción turística basado en más de ocho siglos de historia, complementando la ciudad arévaca con la cercana Clunia romana, situada a apenas tres kilómetros”, ha señalado.
Más de una década de trabajo
El proyecto Klounioq, activo desde 2014, ha permitido determinar que la ciudad arévaca ocupaba al menos 83 hectáreas intramuros, además de posibles áreas de hábitat disperso en su entorno. Las campañas de prospección pedestre y aérea, junto con los sondeos y análisis realizados en los últimos años, han documentado murallas datadas al menos en el siglo III a.C. y la existencia de varios campamentos romanos que cercaron la ciudad.
Situada en el límite entre los territorios arévaco y vacceo, Klounioq fue descrita por autores clásicos como Ptolomeo y Plinio como el “confín de la Celtiberia” y protagonizó episodios clave de la resistencia indígena frente a Roma. Los avances presentados este año consolidan al yacimiento como uno de los enclaves arqueológicos más prometedores del norte peninsular y refuerzan el interés científico, patrimonial y turístico de futuras campañas de investigación.
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