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"La poesía es una visión personal en un mundo compartido "

Entrevistamos al poeta arandino Carlos Arranz que acaba de editar su séptimo poemario

17/05/2020 8:28 | Begoña Cisneros
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Carlos Arranz Ballano es un joven arandino que, además de ser el encargado de acompañar a las visitas de la bodega Torremilanos y trabajar en la recepción de su hotel, dedica su tiempo libre a una de las cosas que más le gustan, escribir poesía. Acaba de ver la luz su séptimo poemario, aunque es el primero que se edita para el público. Con él y sobre él queremos hablar hoy.

-¿Cuándo sentiste que la poesía formaba parte de tu vida?

-Empecé a escribir a los catorce años y me gastaba las propinas de mis padres en libros de Rimbaud,Vàlery, Verlaine, la generación del 27, Juan Ramón Jiménez y Machado. Básicamente leía poesía española y francesa en esa época. Quiero hacer mención a los amigos de Todo Libro en Aranda de Duero porque permitieron y siguen permitiendo crear un espacio para adquirir poesía y allí, junto con la biblioteca pública, pude ir haciendo mi propio camino.

-Perteneciste a la asociación literaria TELIRA y ahora formas parte activa del grupo joven de poetas ribereños D-Generación Poética. ..

-Entré en TELIRA y pude estar con titanes de la literatura en la zona como Fermín Heredero, Prado Antúnez y el fallecido y maravilloso Antonio Reis, además de otros grandísimos compañeros y poetas como Juan Carlos García Hoyuelos, César Tomé o Raúl Antón que ya llevaban varios años en esto cuando yo empecé. En esa época se invitaba a grandes figuras de la literatura nacional como Manuel Gahete, Hilario Tundidor o Andrés Trapiello. Tuve mucha suerte de conocer lo que estaba en el ambiente en 2006/2007 y me sirvió de mucho entonces y me sigue sirviendo ahora. En D-Generación Poética estamos haciendo un ejercicio muy diferente y es el de reunirnos todos para disfrutar de la creación, venga de donde venga. Aquí no quiero nombrar a ninguno porque les tendría que nombrar a todos. Con lo que me quiero quedar es con el hecho de que en los recitales de D-generación se puede encontrar desde una guitarra que hace el bajo de un rap como una oda a la boina (risas).

-¿Crees que en Aranda hay cultura poética?

-En Aranda de Duero hay una cultura arraigada y profunda que, año a año, se va poniendo de manifiesto. Aparte del indiscutible papel musical que está teniendo la villa, estamos constatando que la generación más preparada tiene mucho que decir en los nuevos tiempos desde el altavoz digital y Aranda no es ninguna excepción, al contrario, mucho me equivoco si no va a tener un papel central de aquí al futuro culturalmente.

-Dices que te sientes influenciado por autores como Juan Ramón Jiménez, Wislawa Szymborska, Philip Larkin, Yahya Hassan o Charles Bukowski. ¿Qué te han aportado en tu obra?

-Pues muy buena pregunta. En literatura, como en todo, hay mucho de mucho. Es importante leer la mayoría (si se puede, cosa imposible) o una gran parte para ir escogiendo lo que quieres y cómo lo quieres. En mi caso Juan Ramón Jiménez lo entendí como una figura central del siglo XX poético español y ha influenciado a grandes escritores posteriores. Sigue siendo una de las figuras más importantes y, aunque tradicionalmente se le ha relacionado con minorías, creo que es uno de los autores que a más gente ha influenciado, sobre todo en su segunda y tercera época. En mi caso personal fue el pilar para empezar a construir un discurso poético con coherencia y orden.

Wislawa Szymborska era una gran desconocida en España hasta que recibió el Nobel y nos llegó su asombroso legado. ¿De Szymborska qué decir? Es una señora a la que le gustaba la tranquilidad, la vida en su justa medida y fumar a diario. De ella aprendí a verle la gracia a todo, una gracia sincera, fundamental. Hasta de las mayores desgracias o precisamente de las grandes desgracias. Creo que desde esa perspectiva hay que mirar la vida.

Philip Larkin me ha acercado a toda una serie de escritores de lengua inglesa muy, muy interesantes como John Ashbery o Ray Bradbury, por pura asociación. Es magnífica la plasticidad que imbuye Larkin a los poemas y las posibilidades que abre a la lírica. En general cada cultura tiene sus hallazgos.

Yahya Hassan es un poeta danés de ascendencia árabe que está medio loco. Les invito a buscar por internet poemas suyos o entrevistas. Ese punto de locura, junto con Charles Bukowski, los beats y un larguísimo etcétera, hace entrar a la lírica en el siglo XXI por la puerta grande. Creo que la posmodernidad ha traído sobre todo el meme y lo evanescente. Esa es la hermosa paradoja entre la que oscilamos los poetas actualmente: tenemos un montón de referentes que han hablado desde lo perdurable tradicionalmente y nos tenemos que enfrentar a un mundo en el que contamos menos que cero y nos han dado todas las oportunidades y, a la vez, ninguna.

Es un gran ejercicio de resistencia y aprendizaje.

-¿Y en tu forma de ver la vida? ¿Te han influido?

-Creo que toda profesión o hábito deja poso en la personalidad, pero hay que ser también humilde en esto. Para mí escribir es como el que medita o reza. Un ejercicio que tranquiliza un montón pero nadie te sabe decir si de una forma absurda o inteligente.

-Acaba de ver la luz ‘El fin del verano’, es el séptimo trabajo tuyo pero el primero que se edita. ¿Cómo resumirías este poemario?

-Es un paso desde la intimidad hacia el público general. Está claro que me he tomado mi tiempo para dar el paso de la publicación y lo he considerado necesario. Si hubiera hecho caso a mi olfato de marketer, me habría dicho a mí mismo que mejor mucho y malo que poco y bueno. Youtube, las fakenews o Facebook son el ejemplo de ello. Pero quiero seguir pensando que la poesía es aún un espacio de resistencia o debería de serlo, así que me lo he tomado con la calma debida. Resumiría ‘El fin del verano’ en dos planos; el primero es el plan narrativo: es mi historia personal de los últimos años, el trabajo, la convivencia con la novia, los amigos, las lecturas, etcétera; el segundo vendría por el plano poético: saltos de sentido cercano y espiritual y saltos de estética con un orden pulido en la trastienda. A mí me parece una delicia pero, ¿qué voy a decir yo de mí mismo? (risas)

-El paso a la madurez… ¿también del autor?

-Si conocéis algunos de mis referentes como Yahya Hassan o Bukowski se me cae cualquier discurso defendiendo mi madurez (risas). En general madurar es aprender a aceptar sin resignarse. Ese es el gran papel de la literatura. Para escribir no necesitas el permiso de nadie y todos tenemos un carnet de biblioteca aunque no tengas un duro. Y papel en blanco.

-¿Para cuándo la presentación?

- Pues esto del COVID-19 ha trastocado los planes a todo el mundo. Quiero hacerlo en Todo Libro si ellos quieren cuando vuelva la normalidad. Supongo que para Junio o así, estaréis más que invitados, claro. Imagino que hablaré con Elías y Ángela estos días.

-Ahora estamos viviendo un momento extraño en nuestras vidas. ¿Es este momento más prolífico en la composición de poemas?

- Soy de los que piensan que si tienes que escribir lo harás bajo cualquier circunstancia. Quizás lo que sí haya influenciado es que no estamos tan pegados a la velocidad del presente como antes. Por ejemplo, seguro que hay gente haciendo cosas que había dejado aparcadas desde hace años.

-¿Cómo se escribe un poema? ¿Te sientas con el ánimo de que surja la idea o te llega esa idea antes y es cuando te pones a escribirla?

-Hay que leer y vivir, primero. Luego hay que aprender a quitarse el miedo y después hay que escribir. No quiero ponerme en plan Buda pero ese sería el orden. Leer, vivir y quitarse el miedo es lo importante. Lo de escribir viene solo si tiene que venir.

-¿Cómo definirías la poesía?

-El mejor de los hábitos y el peor de los vicios. La poesía es una visión personal en un mundo compartido. Esa es una de sus grandezas y de las grandezas de los hombres, si se puede poner uno panteísta. Somos capaces de construir a través de los demás y, así, avanzar. Lo que pasa es que la poesía no es como una caja de leche o como una rueda. Te pueden discutir más fácilmente su utilidad (risas).

-Y cuando no estás trabajando o escribiendo, ¿cuáles son tus otras aficiones y pasiones?

- Básicamente me gusta charlar con los amigos, oír música, jugar a videojuegos y leer. Lo bueno de nuestra generación y las generaciones que vienen es que estamos fragmentados en un montón de temáticas al mismo tiempo pero, si te tomas el tiempo para asimilar, tenemos una fuente inagotable de temas sobre los que hablar y, en este caso, escribir.

……………..

Pese a ser el séptimo libro del autor ‘El fin del verano’ es el primero en lanzarse al público general. Se puede encontrar vía formato digital .epub, con lectura adaptable para tablets, teléfonos, libros electrónicos y/u otras plataformas, y el formato físico en tapa blanda 6x9 pulgadas.

 

 

 

 
 
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