
El eclipse solar previsto para el próximo 12 de agosto de 2026 será el eje de una propuesta turística y cultural en Moradillo de Roa. Bajo el título "El Cotarro Bajo el Eclipse · La Magia del Vino", el Ayuntamiento ha diseñado una actividad que combinará enoturismo, patrimonio, astronomía, historia y espectáculo en el conjunto histórico de las Bodegas de El Cotarro, uno de los espacios de enoturismo patrimonial más singulares de Castilla y León.
La iniciativa pretende aprovechar uno de los acontecimientos astronómicos más llamativos para ofrecer una experiencia diferente, inspirada en las antiguas creencias populares que durante siglos relacionaron los eclipses con la agricultura, las cosechas y el vino.
El programa arrancará con una cata temática dirigida por el viticultor Alfredo Maestro, que conducirá a los participantes por un recorrido en el que cada vino simbolizará una fase del eclipse. La degustación estará acompañada por explicaciones sobre las leyendas y supersticiones que rodeaban este fenómeno natural en el mundo rural, cuando la desaparición temporal del Sol era interpretada como un presagio capaz de alterar la tierra, los cultivos o incluso el proceso de elaboración del vino.
La experiencia continuará con la observación del eclipse mediante gafas homologadas, permitiendo contemplar el fenómeno con total seguridad desde un enclave privilegiado como es El Cotarro. La jornada concluirá con un espectáculo del ilusionista Ferbuch, natural de Moradillo de Roa y afincado en Barcelona, que pondrá el broche final a una velada concebida para sorprender al público.
Un viaje por las creencias del mundo rural
La propuesta recupera parte del patrimonio inmaterial vinculado a los eclipses. Durante siglos, estos fenómenos despertaban temor y fascinación entre las comunidades rurales, que recurrían a rituales para proteger las cosechas y el ganado. Era habitual tocar las campanas de las iglesias, encender hogueras, quemar plantas aromáticas o reunirse para alejar los malos presagios que, según la tradición, acompañaban al oscurecimiento del cielo.
También existían creencias relacionadas con el vino. Algunos tratados medievales advertían de la supuesta influencia de los eclipses sobre los alimentos y los líquidos, mientras que en determinadas zonas se recomendaba beber vino blanco como símbolo de protección y purificación frente a los llamados "malos humores". Otras tradiciones, sin embargo, asociaban estos fenómenos con futuras cosechas especialmente abundantes.
Cuatro vinos para interpretar el eclipse
Uno de los elementos más originales de la actividad será una cata estructurada en torno a cuatro vinos seleccionados por Alfredo Maestro, cada uno vinculado simbólicamente a una fase del eclipse y a los cuatro elementos de la naturaleza.
La experiencia comenzará con El Marciano, que representará el misterio y la expectación previa al inicio del eclipse. Después llegará Valdecastrillo, un vino ligado al territorio y al paisaje de la Ribera del Duero, evocando el momento en que la sombra comienza a cubrir la tierra.
El instante culminante estará simbolizado por Cañonazo, un vino de gran personalidad que acompañará el momento de máxima oscuridad. Finalmente, la cata concluirá con Consuelo, un vino blanco que recupera la antigua tradición de brindar con este tipo de vino durante los eclipses como gesto de protección y renovación.
La actividad finalizará con un brindis colectivo en el que los asistentes podrán escribir aquello que desean dejar atrás para celebrar el regreso de la luz y el inicio de un nuevo ciclo.
La propuesta está dirigida tanto a vecinos como a visitantes que deseen vivir una noche diferente, en la que el eclipse solar se convierta en el hilo conductor de una experiencia donde la historia, la cultura del vino y la magia se darán la mano en un escenario único.
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