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"Sacaremos un bono para que los que hayan perdido el olfato en la pandemia vengan y lo ejerciten"

Hablamos con Nuria Leal, gerente del Museo de los Aromas

29/08/2021 8:14 | Adrián Carrasco
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El Museo de los Aromas abrió sus puertas alrededor del año 2010. Tras dos años en funcionamiento, el ayuntamiento de Santa Cruz de la Salceda cerró sus puertas. Sin embargo, dos años más tarde Nuria Leal decidió reabrirlo. Desde el Diario de la Ribera hemos querido concertar una entrevista con ella y preguntarle un poco más acerca de los misterios del sentido del olfato, así como del funcionamiento del primer y único museo existente en toda Europa sobre este aspecto.

 

- ¿Cuál es la historia del Museo de los Aromas?

-El Museo de los Aromas abrió sus puertas hace alrededor de once o doce años y en las antiguas escuelas del pueblo. Entonces, como todos los edificios que se cierran, una persona de Santa Cruz de la Salceda, Fátima en este caso, la secretaria del pueblo, lo puso en conocimiento del resto y los vecinos se lanzaron con la idea. Todos los vecinos colaboraron, aportando su granito de arena, y luego también participó en su creación una perfumista, para darle la forma que ellos querían. El museo es un repaso por infinidad de aromas, haciendo hincapié en el recuerdo. Esos olores que se han perdido porque la gente evoluciona y los aromas evolucionan. Antes en la casa de nuestros abuelos olía a café, a buen aceite, a guiso y ahora puede que no tanto. Al final 92 aromas dan mucho de sí.

- ¿Por qué esta localidad ribereña, Santa Cruz de la Salceda, es el emplazamiento idóneo para un museo de estas características?

-¿Por qué no? Al final es una idea y es una forma de plasmar algo con lo que poder recordar. Podía haber sido un museo de cromos antiguos o un museo de herramientas, pero al final, el reto de los aromas era realizar un museo donde pudieras oler y desarrollar el olfato. ¿Por qué no? Algo diferente.

- ¿Cómo os ha afectado la pandemia?

-Imagínate. Hemos reabierto en julio de 2021 en unas condiciones complicadas. Lo más difícil ha sido averiguar cómo se puede oler de una manera segura. Nos dimos cuenta que con las mascarillas quirúrgicas se huele bien. Entonces cambiamos el tipo de visitas. Ahora cuando llega un visitante, le damos una mascarilla y sus guantes para que tenga el menor contacto posible. Si no les diéramos guantes, tendríamos que limpiar todas las cajetillas con los olores impregnados cada vez que una persona lo tocara,  porque tienes que levantar una tapita y oler. Ahora, el visitante se guarda su mascarilla, se pone el material que le damos y a la salida, lo desechan todo. También antes dejábamos hacer las visitas por libre y ahora les acompañamos por todo el recorrido.

- ¿La gente ha sabido adaptarse a estos cambios?

-La gente disfruta de igual manera. Es consciente de lo que hay y se ha adaptado. También vamos a muchos sitios y tenemos que hacer cosas que antes no hacíamos. Lo que está claro es que la gente quiere seguir saliendo y yendo a los sitios que les apetece. Lógicamente nosotros seríamos los primeros que no abriríamos el museo en caso de que no fuera viable, pero sí lo es.  Que tienes que hacer un poquito más de esfuerzo a la hora de oler o tienes que intentarlo más veces… al final no hemos tenido ningún tipo de queja.

- Habéis incorporado en vuestra página web una guía interactiva, ¿cómo surgió la idea?

-Pues precisamente el guía, Jonathan, pensó que sería buena idea enseñar al visitante cómo funciona el museo. Hay que darle las gracias porque está funcionando muy bien.

- ¿Es importante la introducción de novedades para mantener el éxito de un negocio?

-Eso siempre. Tienes que estar en constante evolución. La gente se cansa si ya sabe lo que hay y esto es siempre lo mismo. Pero vamos, ocurre igual en un restaurante, un hotel u otro establecimiento. Tenemos que estar en continua renovación y aportándole al huésped algo nuevo. Por ejemplo, justamente en nuestro caso, vamos a sacar un bono para que todas las personas que hayan perdido el olfato durante la pandemia, vengan y lo ejerciten. El olfato es como el cuerpo humano, cuando bajamos de forma, lo que debemos hacer es ejercitarlo para poder recuperarlo. Y el mejor ejercicio es oler y oler.

- ¿El museo ha sido bien acogido por parte de los ribereños?

Yo creo que los ribereños lo conocen todos. Estamos hablando de un museo que lleva casi doce años en funcionamiento. Además, es un lugar diferente a donde poder llevar a la familia o amigos. Como visitamos bodegas, podemos visitar estos museos. Si nos remontamos a antes de la pandemia, la acogida no era mala porque trabajábamos con gente que atraía turismo a la zona, y es de agradecer. Pero también venían muchos colegios  y hacíamos talleres con los niños. Y ahora que estamos teniendo mucho turismo de interior, pues el museo es uno de los sitios más visitados de la zona.

- ¿Sabemos apreciar el sentido del olfato o está menospreciado en comparación con otros como la vista?

-Es uno de los más importantes que tenemos. Lo que comemos es un 75% de lo que olemos. Cuando estamos degustando una comida, si no tienes olfato, la comida no te sabe a nada. Luego también, es uno de los sentidos que más recuerdos conservan y tenemos capacidad en el cerebro para un billón de aromas. Las personas que más disfrutan de nuestro museo son los ciegos, porque el sentido del olfato lo tienen tan desarrollado que lo que pueden llegar a sentir es increíble.

- ¿Los perfumes y jabones hacen que consideremos más importante al olor o que desvaloricemos los olores naturales?

-No, yo creo que ahí estamos un poquito equivocados. Hay gente que le gusta usar desodorantes inodoros. Muchas personas eligen los perfumes porque se identifican con esos olores, sino intentarían buscar cosas inodoras. Por ejemplo, un gel o un champú, además de que sean beneficios, buscamos que tengan el aroma que nos gusta y nos representa. A la gente mayor le gusta la lavanda, porque en su momento el que olía a lavanda olía a limpio.

- ¿Usar granos de café restablece realmente el olfato?

-Totalmente. El café limpia las fosas nasales y neutraliza lo que acabamos de oler. Por ese motivo muchas veces en las perfumerías hay café en algunos recipientes y en el museo lo que hacemos es dar una pequeña bolsita de café. Cuando comes muy deprisa, te saturas, pues cuando hueles muy deprisa ocurre lo mismo y saturas tus fosas nasales. Al final el café consigue limpiarlas y neutralizar.

- ¿Qué nos estamos perdiendo por llevar la mascarilla?

-Ahora mismo nos estamos perdiendo identificar las personas, por ejemplo. Imagínate que eres ciego, los ciegos consiguen identificar a las personas en parte por su aroma. Aunque no te eches perfume, tú hueles de una forma característica y única. Luego, cuando estás en una cafetería, puedes oler al café recién hecho y eso nos lo estamos perdiendo un poquito. Bien es cierto que al final con las quirúrgicas no lo hemos perdido al 100%, pero con otro tipo de mascarillas sí. Estamos perdiendo el contacto con la gente, con un lugar, un poco todo eso.

 

 

 
 
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