
Tras las jornadas de limpieza en el cauce del río Duero, el Grupo Espeleológico Espeleoduero, a través de su sección de piragüismo, alerta del deterioro que presentan tanto el cauce del río Duero como el sendero GR-14 a su paso por Aranda de Duero tras las últimas lluvias intensas y el desembalse del pantano de La Cuerda del Pozo. Insta a las administraciones a trabajar para recuperarlo.
La entidad, que utiliza el río como principal espacio de entrenamiento y actividad deportiva, señala que la crecida ha provocado daños junto con una importante acumulación de residuos arrastrados por el agua, principalmente plásticos y envases, que permanecen depositados en varios tramos del cauce.
Desde el club advierten de que esta situación no sólo tiene un impacto ambiental, sino que también dificulta el uso deportivo y recreativo del río. “Aunque seguimos colaborando en diferentes actuaciones, el río es nuestra instalación deportiva y debería estar más en cuenta”, apuntan desde la sección de piragüismo, subrayando la necesidad de una mayor atención por parte de las administraciones. “Si se hubiera inundado el Chelva, el juan Carlos Higüero o el Santiago Manguan seguramente las cosas serían diferentes”, señalan.
Espeleoduero describe también un notable deterioro del sendero GR-14 y de las orillas del Duero, especialmente en el tramo comprendido entre el puente Bigar y la presa Virgen de las Viñas, donde aseguran que algunos puntos han desaparecido o resultan intransitables.
El colectivo solicita una intervención urgente que incluya la limpieza del cauce, la retirada de residuos acumulados y la reparación de las sendas afectadas. Además, pide una inspección técnica para evaluar el alcance de los daños y la implicación coordinada de las distintas administraciones para la recuperación del entorno fluvial, que consideran esencial tanto desde el punto de vista ambiental como deportivo.
Imagen facilitada
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