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El Tubos Aranda Villa de Aranda está a solo un paso de asegurar la permanencia en la Liga ASOBAL y, si finalmente confirma la salvación en estas dos últimas jornadas, habrá logrado mucho más que mantenerse en la máxima categoría del balonmano español. Habrá vuelto a demostrar que el rendimiento deportivo no siempre depende del tamaño de la cartera.
El club ribereño aprobó esta temporada el mayor presupuesto de su historia: 1,1 millones de euros. Una cifra importante para una ciudad como Aranda de Duero, pero que sigue situando al Villa de Aranda entre los equipos más modestos de toda la competición. Basta comparar sus números con los de los grandes clubes de la liga para entender la dimensión de lo conseguido este año.
El FC Barcelona continúa jugando en otra dimensión económica, con un presupuesto que ronda los nueve millones de euros. Bidasoa Irún y Granollers se mueven cerca de los tres millones, mientras que Ademar León supera ampliamente los dos millones. Incluso equipos considerados de la “clase media” de ASOBAL, como Valladolid, Torrelavega o Logroño, manejan cifras notablemente superiores a las del conjunto arandino.
Y, sin embargo, el Villa de Aranda ha llegado al tramo decisivo de la temporada dependiendo de sí mismo para salvarse y compitiendo prácticamente de tú a tú frente a clubes que duplican su capacidad económica.
En términos de rendimiento presupuestario, pocos equipos pueden presumir de haber exprimido tanto cada euro invertido. El equipo de Javi Márquez ha conseguido mantenerse vivo hasta el final con una de las plantillas menos costosas de la categoría, un mérito que dentro de ASOBAL empieza a reconocerse cada vez más.
Porque si el presupuesto suele marcar las expectativas, lo lógico habría sido ver al Villa de Aranda instalado durante toda la temporada en puestos de descenso directo. Sin embargo, el equipo ha sabido competir, crecer y reaccionar en el momento más delicado del curso.
Los equipos que más han sorprendido
En esta temporada ASOBAL hay varios clubes que han destacado claramente por rendir por encima de sus posibilidades económicas. Uno de ellos ha sido precisamente el Villa de Aranda, pero no el único.
Torrelavega vuelve a consolidarse como una de las revelaciones de la competición. Con un presupuesto lejano al de los gigantes de la liga, el conjunto cántabro se ha asentado entre los mejores equipos del campeonato y ha dado un paso adelante enorme en estabilidad deportiva.
También Granollers continúa siendo uno de los grandes ejemplos de eficiencia de ASOBAL. Sin disponer de un músculo financiero comparable al Barça, el equipo catalán vuelve a pelear en la zona alta y a competir incluso en Europa gracias a una política deportiva muy consolidada.
Bidasoa Irún, por su parte, sigue manteniendo un rendimiento extraordinario en relación a su inversión, consolidándose año tras año entre los mejores equipos españoles pese a tener un presupuesto muy inferior al del Barcelona.
Cuando el dinero no garantiza resultados
Pero igual que hay clubes que maximizan sus recursos, también existen equipos que esta temporada han quedado claramente por debajo de las expectativas generadas por sus presupuestos.
Ademar León, pese a manejar una de las economías más fuertes de la categoría y contar con una de las aficiones históricas del balonmano español, no ha terminado de encontrar regularidad durante buena parte del campeonato y ha estado lejos de pelear por cotas mayores.
Logroño La Rioja también ha vivido una temporada irregular para el nivel económico y deportivo que históricamente ha tenido el club riojano, alternando grandes partidos con desconexiones inesperadas.
Y en la zona baja, equipos con presupuestos similares o incluso ligeramente superiores al Villa de Aranda, como Puente Genil, Huesca o Cangas, han sufrido durante buena parte de la temporada para mantenerse fuera del descenso.
El valor del modelo Aranda
En Aranda, además, hay otro factor que multiplica el mérito deportivo: la dimensión de la ciudad. Competir en ASOBAL desde una localidad del tamaño de Aranda de Duero frente a capitales de provincia o ciudades mucho mayores convierte cada permanencia en una pequeña hazaña.
El crecimiento del presupuesto hasta los 1,1 millones demuestra también la consolidación social y empresarial del proyecto. El aumento de patrocinadores, abonados y apoyo institucional ha permitido al club profesionalizar estructuras y competir con más estabilidad que en anteriores etapas.
Pero, incluso con ese crecimiento, el Villa de Aranda sigue obligado a optimizar al máximo cada decisión deportiva. Y quizá ahí esté precisamente una de las claves del éxito de esta temporada: construir un equipo competitivo sin perder la identidad humilde y luchadora que siempre ha caracterizado al club.
A falta de dos jornadas, la permanencia todavía no es matemática. Pero si finalmente llega, en Aranda habrá argumentos de sobra para afirmar que el Villa de Aranda habrá firmado una de las mejores temporadas de su historia en relación a sus recursos económicos.
Imagen: @Tubos Aranda Villa de Aranda
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