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Aranda de Duero continuará una temporada más en la máxima categoría del balonmano español. El Tubos Aranda Villa de Aranda logró este viernes asegurar matemáticamente su permanencia en la Liga ASOBAL, un objetivo que hace apenas unos meses parecía enormemente complicado para uno de los clubes con menor presupuesto de toda la competición.
La derrota en la pista del Puente Genil por 28-27 terminó siendo prácticamente anecdótica para un equipo que ya puede celebrar haber cumplido el gran reto de la temporada: mantenerse entre los mejores clubes del país y garantizar que el Santiago Manguán seguirá acogiendo balonmano ASOBAL el próximo curso.
El conjunto ribereño llegó a la penúltima jornada dependiendo todavía de varios resultados, pero la combinación final de marcadores terminó favoreciendo claramente a los de Javi Márquez. La derrota del Bada Huesca y los resultados de sus rivales directos permitieron al Villa de Aranda asegurar de forma definitiva la permanencia antes incluso de disputarse la última jornada liguera.
El valor de esta permanencia es enorme. El Villa de Aranda ha conseguido consolidarse en la élite del balonmano nacional compitiendo contra estructuras deportivas y económicas muy superiores. Mientras otros clubes manejan presupuestos mucho más elevados y plantillas con amplia experiencia internacional, el conjunto arandino ha vuelto a demostrar que el compromiso colectivo, el ambiente del Santiago Manguán y el trabajo del club siguen siendo suficientes para competir al máximo nivel.
Además, el equipo ha conseguido mantenerse en una de las temporadas más igualadas y exigentes de los últimos años en la zona baja de ASOBAL, donde prácticamente media categoría ha llegado con opciones de descenso a las últimas jornadas.
Un partido que se escapó al final
Sobre la pista, el Villa de Aranda volvió a ofrecer una imagen muy competitiva en Puente Genil. De hecho, los amarillos tuvieron el encuentro controlado durante muchos minutos y llegaron a entrar en el tramo decisivo por delante en el marcador.
El conjunto ribereño realizó probablemente una de sus actuaciones más maduras lejos de Aranda, manejando bien los tiempos del partido y resistiendo la presión de un pabellón muy exigente. La defensa volvió a funcionar a gran nivel y el equipo encontró además soluciones ofensivas durante prácticamente todo el encuentro.
Lucas Santos volvió a asumir protagonismo en ataque y fue uno de los hombres más desequilibrantes del equipo, mientras que Rogonovs ofreció solidez y acierto en momentos importantes del choque. También destacó la aportación colectiva de un Villa de Aranda que volvió a competir con personalidad pese a jugarse gran parte de la temporada fuera de casa.
Al descanso, los ribereños mandaban en el marcador y transmitían mejores sensaciones que el conjunto andaluz. En la segunda mitad lograron incluso mantener pequeñas ventajas durante muchos minutos, acercándose poco a poco a una victoria que parecía tener mucho valor tanto deportivo como emocional.
Sin embargo, el partido cambió de forma dramática en el último minuto. Dos goles consecutivos del Puente Genil terminaron volteando un encuentro que el Villa de Aranda había tenido muy cerca de cerrar a su favor.
Pese al golpe final, el desenlace de la jornada terminó convirtiéndose igualmente en motivo de celebración. La permanencia matemática transforma completamente el panorama del club y permite afrontar el último partido de liga sin la presión clasificatoria que ha acompañado al equipo durante semanas.
Aranda seguirá siendo ASOBAL
La continuidad en la élite supone mucho más que una simple permanencia deportiva. Para el club significa mantener la visibilidad nacional, seguir atrayendo patrocinadores y conservar el prestigio deportivo que supone competir en la mejor liga de balonmano del país.
También representa un premio al crecimiento que ha vivido la entidad en los últimos años y al respaldo de una afición que ha convertido el Santiago Manguán en una de las pistas más reconocibles de la competición.
El próximo encuentro servirá ahora como celebración de una temporada sufrida, intensa y finalmente exitosa. Porque más allá de la derrota en Puente Genil, el verdadero titular para el balonmano ribereño es otro: el Villa de Aranda seguirá un año más entre los grandes del balonmano español.
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