
Detrás de esta expedición hay un duro trabajo a la sombra. Un total de seis meses de preparativos desde que dieron el “ok” para poder afrontar este gran reto. Estos preparativos se distribuyen en distintos aspectos, en cuanto a lo físico el grupo entrenó la resistencia y la fuerza con sesiones de remo intensas y los entrenamientos de carga en el Tubo del Lobo. Además, hicieron salidas por montaña en pleno invierno subiendo cumbres como la dureza de la Montaña Palentina ascendiendo el Espiguete, el Peñalara y Los Claveles, donde durmieron al aire libre para acostumbrarse al frío extremo.
Por la parte técnica, los montañeros hicieron un curso de rescate en glaciares en Monte Perdido para saber cómo reaccionar ante emergencias en el hielo. El examen final de toda esta preparación lo pasaron hace unos días en los Alpes, donde subieron a más de 4.500 metros en el Monte Rosa para aprender el encordamiento, la progresión en terreno de grietas y la aclimatación intensa en altura.
Para alcanzar la cima, los montañeros tendrán que superar distintos puntos claves. La aventura arrancará desde el Campo Base (3.600 metros) hasta el Campo 1 (4.400 metros), un recorrido largo de unos 15 kilómetros sobre piedra suelta que servirá para empezar a acostumbrar el cuerpo a la altura. A partir de ahí el terreno se complica; la subida hacia el Campo 2 (5.300 metros) será un tramo muy técnico y exigente donde se requiere de mucho esfuerzo físico.
Los dos últimos retos serán los más duros. El grupo ascenderá primero hasta el Campo 3 (6.100 metros). Desde este último punto iniciarán la gran subida hacia la cima del Pico Lenin, situada a 7.134 metros, una durísima jornada final donde se podrá lograr el desafío que tantos años ha requerido.
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