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Un domingo sin deporte

Ni presencial, ni a través de la radio o la televisión, se hace complicado pero no queda otra que mentalizarse

15/03/2020 10:50 | Andrés
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Foto Noticia

Las gradas del estadio el Montecillo hoy estarán vacías

Apenas llevamos unas horas de confinamiento y reclusión en casa, y ya empiezo a padecer el síndrome “sin deporte”. La sensación de impotencia es absoluta. Supongo que es cuestión de ir adaptándote poco a poco. De ir asimilando que en el mejor de los casos durante las dos próximas semanas no vamos a poder ver ninguna competición. Nos lo han quitado todo de un golpe. Y casi sin aviso. Primero se nos dijo que los partidos iban a ser a puerta cerrada pero por lo menos había televisión y radio para seguir las incidencias. Luego que paraban algunas ligas pero que la 1ª y la 2ª división de fútbol iban a ser nuestras tablas de salvación. Los aficionados no podrían ir a los estadios pero por lo menos tendrían tema de conversación y las repeticiones de los goles en Estudio Estadio.

 

Pero finalmente la lógica implacable se impuso y todos nos dimos cuenta de que la salud tiene que estar SIEMPRE por encima del espectáculo. Los deportistas son personas que también deben estar protegidas, sea la categoría que sea donde estén jugando. Desde la plantilla del Real Madrid, Barcelona o Mallorca, hasta los que disputan la División de Plata de balonmano, el Grupo VIII de 3ª división o el campeonato infantil de baloncesto provincial. En el deporte hay contacto directo, se suda, se saliva más de lo habitual, y el riesgo de contagio en un terreno de juego o en una prueba cualquiera es amplio. La consigna es clara, todos debemos protegernos para proteger al resto. Además como espectáculo que es, el deporte atrae masas de aficionados y seguidores, y la aglomeración de gente es una bomba de relojería para que el dichoso Coronavirus siga haciendo su juego macabro. Los deportistas tienen familia, parejas, abuelos, amigos y compañeros en el vestuario. Y si se contagian ellos pueden contagiar a su gente. Y eso les haría todavía tener un grado de responsabilidad que no se merecen padecer. Por estas razones y algunas más todos entendemos que el deporte al completo se haya paralizado durante un tiempo prudencial. Es una gran faena. Para un servidor ya ni os cuento. Pero no queda otra.

 

Esta tarde tocaba acudir al Montecillo. Encima nos ha salido un día soleado y con temperaturas agradables. El ambiente en la grada iba a ser especial ya que varios cientos de seguidores de la Gimnástica Segoviana también se iban a trasladar hasta nuestra ciudad. Lechazo, vinito de la tierra y al fútbol. Mejor plan imposible. Igual que cuando nosotros vamos a Segovia a probar el cochinillo. Son placeres y excusas para viajar y disfrutar con el deporte como eje vertebrador. No podrá ser. Lo bueno de todo esto es que te sirve para darte cuenta de que a veces no valoramos convenientemente lo que tenemos. Hasta el no poder darte un paseo con tus amigos esta maravillosa mañana de domingo se echa de menos. Un simple paseo por el monte o por el “camino del colesterol” hacia Sinovas y volver. Esperemos que en poco tiempo podamos disfrutar de estas rutinas o costumbres, que por darlas como “de serie”, no las prestamos mucha atención. Y que volvamos a cantar el himno de Aranda en el Pabellón Príncipe de Asturias durante los partidos del Blas Gon y Bodegas Ceres. Y ver a nuestros mayores jugando a la petanca o a la tuta, y el bullicio, los gritos y los abrazos de los niños y niñas en los patios de los colegios un sábado cualquiera de deporte escolar. Si todos aportamos nuestro granito de arena contribuiremos a recuperar nuestro estado de bienestar lo antes posible. Merece la pena sacrificarnos por todo esto que ahora echamos tanto de menos. Quedarse en casa y salir lo imprescindible o necesario es parte del plan. Como reza ese slogan que ha hecho suyo todo el entorno del Villa de Aranda con el objetivo de unir fuerzas en pos de un fin común:  #tenemosunplan y #esteplanesdetodos. Pues eso. 

 

 

 

 

 

 

 
 
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