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La Asociación de Bodegas de Ribera del Duero (ASEBOR) reclama a la Junta de Castilla y León una ordenación del territorio que permita compatibilizar los distintos usos del suelo sin poner en riesgo el modelo vitivinícola de la comarca. La petición llega en un contexto marcado por los numerosos incendios forestales registrados este verano, varios de ellos en Castilla y León.
La organización sostiene que el viñedo desempeña un papel relevante en la prevención y contención de los incendios forestales al actuar como un "cortafuegos natural". Su presidente, Iker Ugarte, asegura que la disposición de las parcelas, el mantenimiento continuo del terreno y la propia actividad agrícola ayudan a reducir la continuidad de la vegetación y facilitan las labores de extinción. Como ejemplo, cita el comportamiento del fuego en la comarca gallega de Valdeorras, donde los viñedos contribuyeron a frenar el avance de las llamas.
"Allí donde existe un viñedo vivo, cultivado y económicamente viable, existe también un territorio más cuidado, más accesible y más resiliente frente a los incendios", afirma Ugarte.
Más allá de su función ambiental, ASEBOR subraya el impacto económico y social de la viticultura en el medio rural. La asociación defiende que el viñedo genera empleo, fija población y contribuye a conservar el paisaje y el patrimonio de la Ribera del Duero, por lo que considera que las políticas de desarrollo rural deberían reforzar este modelo productivo.
En este contexto, la organización vuelve a mostrar su preocupación por la implantación de nuevas plantas de biogás y explotaciones ganaderas intensivas en el entorno de la Denominación de Origen Ribera del Duero. "No es una lucha contra ningún sector; sólo pedimos a la Junta de Castilla y León que ordene el territorio para que todos sumemos sin perjudicar a nadie", señala el presidente de ASEBOR.
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