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El coronavirus y su trascendencia en el mercado del vino

Los técnicos aconsejan mantener la cuota, no buscar nuevos mercados y concienciarse de que 2020 no será un gran año de ingresos

09/03/2020 12:47 | DR
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Conscientes de los estragos económicos que el Coronavirus va a suponer para muchos sectores, incluido el vino, la empresa arandina de servicios Red Bottle International (RBI) insiste: dada la situación, la mejor estrategia de las bodegas debe ser mantener la cuota de mercado. “Lo mejor es reservar los recursos y no intentar abrir mercados en un momento en que las puertas están más bien cerradas por algo que no tiene que ver ni con el vino, ni con el mercado; ni siquiera por las circunstancias económicas o políticas del país de destino”, apunta el CEO de Red Bottle, Alfonso Velasco, consciente de que el 2020 no será un gran año de ingresos.

En su opinión, dada la tesitura actual, con una enfermedad que ha causado una alerta a nivel mundial, el objetivo prioritario debe ser consolidar los principales mercados, cuidando e incentivando a los clientes ya adquiridos. “Lo más probable es que se tenga que asumir una reducción en las ventas e incluso de los márgenes unitarios”, subraya convencido de que no queda otra que prepararse y “asegurar las estructuras empresariales internas para intentar minimizar el efecto de una situación que nos desborda a todos y que es inevitable”.

Aunque por ahora la exportación de los vinos españoles ha afectado sobre todo a los productos que viajan a China –lugar donde el coronavirus mutó por primera vez- la lógica apunta a que la incertidumbre se extenderá a otros países donde el contagio afecte en mayor medida. “La exportación se ha resentido, no hay duda, porque si bien la mercancía está llegando sin problema a su lugar de destino, el consumo se ha ralentizado”.

En estos casos, continúa, las ciudades afectadas dejarán de tener actividad, en el ánimo de prevenir nuevos contagios y eso repercutirá en el vino que dormirá en los almacenes. “Los importadores no pueden reponer pedidos por falta de ventas y eso provoca un frenazo que va desde el mercado hacia atrás y que repercute finalmente en la bodega”, señala mientras pone como ejemplo China, donde ya se observa un descenso de las ventas de vino.

 

Ferias

La suspensión o aplazamiento de ferias ha dejado al sector sin citas de importancia en el calendario. La más relevante ha sido ProWein 2020, una de las ferias de mayor peso y a la que muchas bodegas de la Ribera del Duero tenían pensado acudir, que debería haberse celebrado en la ciudad alemana de Düsseldorf y para la que no hay fecha prevista, pero no es la única: la Feria anual de alimentos y bebidas de Chengdu (China), Foodex en Japón o Vinitaly, en Verona (Italia), han seguido el mismo camino. “Casi todas las citas de marzo y abril se encuentran afectadas”, advierte sin olvidar el escenario nacional con las principales ferias retrasadas. “Alimentaria de Barcelona se traslada por el momento a septiembre y el Salón Gourmets de Madrid a junio”.

Teniendo en cuenta que Europa es el país donde más vino español se consume, el hecho de que el Coronavirus haya centrado en ella su diana no ayuda. Ribera del Duero, por ejemplo, tiene a Suiza y Alemania como principales clientes, y especial relevancia tienen Francia, Dinamarca, Reino Unido, Holanda o Bélgica. “La incidencia va a ser muy grande al igual que sucede en China y la realidad es que esto a las bodegas les va a hacer vender menos y por lo tanto, el futuro de los ingresos de este año van a estar en entredicho”, comenta Alfonso Velasco.

¿Qué pasará entonces? En su opinión,  esta ralentización de ventas provocará que las bodegas inicien una serie de medidas para sacar su vino al mercado, que pueden pasar por la disminución de los precios y “con una competencia brutal porque todos querrán vender en el mismo hueco y no va a ser fácil”.

A pesar de todo, los técnicos de Red Bottle se muestran optimistas  con la esperanza de que la crisis no dure mucho más tiempo y prosperen las investigaciones de una vacuna que pueda contrarrestar el COVID-19.  “Las bodegas más que miedo tienen incertidumbre. Venimos de una crisis terrible desde 2008 y estamos curados de espanto. Lo que ocurre ahora es que no sabemos cuánto tiempo va a durar, hasta dónde va a llegar y cómo nos va a afectar este problema”, termina diciendo Alfonso Velasco.

 
 
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