El reparto de última milla en Ribera del Duero es más caro de lo que parece

27/04/2026 9:43 | DR
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Cuando un paquete sale del almacén central y llega a una bodega de Roa, a una ferretería de Peñafiel o a una casa en Gumiel de Izán, ya ha recorrido lo más sencillo. Lo difícil empieza en los últimos kilómetros. La Ribera del Duero tiene autovías modernas, pero también tiene centenares de kilómetros de caminos secundarios, carreteras comarcales sin arcén y accesos rurales que el invierno convierte en un auténtico reto logístico. En España, aproximadamente el 90% del tráfico interior de mercancías circula por carretera, según el Ministerio de Transportes. En comarcas como la Ribera del Duero, esa dependencia es total.

La «última milla» —el tramo final de cualquier envío, desde el punto de distribución hasta el destinatario— es reconocida en el sector como el eslabón más caro y complejo de toda la cadena. En zonas rurales dispersas como las que forman la comarca, ese coste se multiplica: distancias largas entre paradas, pocos bultos por ruta y carreteras que exigen más al vehículo, al conductor y al propio horario de entrega.

 

El terreno manda: baches, polvo y cuestas que no salen en el mapa

En la Ribera del Duero, muchas entregas de comercio electrónico, productos agrícolas o materiales de construcción discurren por caminos de acceso a fincas, viñedos o pequeños polígonos industriales que no aparecen correctamente en los sistemas de navegación. Los repartidores lo saben bien: una ruta que en pantalla parece directa puede convertirse en un desvío de varios kilómetros por carretera cortada o pista sin firme.

A esto se suma el factor estacional. Las heladas de enero y febrero endurecen los baches y resquebrajan el asfalto. Las lluvias primaverales ablandan los arcenes. El calor del verano deforma el firme en tramos sin mantenimiento. El impacto del clima en el estado de las carreteras es real y cuantificable: el Ministerio de Transportes destinó recientemente 7,8 millones de euros en obras de emergencia solo en la provincia de Burgos, para reparar los daños causados por las borrascas de invierno en 245 km de red viaria. El resultado es que el mismo recorrido puede tener condiciones muy distintas según el mes del año, algo que complica tanto la planificación de rutas como el mantenimiento de los vehículos.

 

Los amortiguadores: el componente que más sufre y menos se revisa

Circular a diario por superficies irregulares tiene un precio mecánico claro. La suspensión —y en particular los amortiguadores— trabaja bajo una carga continua que en vías secundarias puede ser varias veces superior a la de una autopista. Un amortiguador en mal estado no solo compromete el confort del conductor: reduce el control del vehículo, aumenta la distancia de frenada y, en el caso de furgonetas de reparto cargadas, puede afectar a la integridad de la mercancía transportada. Recordatorio de Recambioscoche España: "En condiciones normales de uso, el amortiguador debe sustituirse cada 3-4 años, y en condiciones severas, cada 40.000-50.000 kilómetros."

 

La infografía anterior describe los principales síntomas de amortiguadores defectuosos. El coche puede rebotar violentamente tras pasar por baches, lo que indica una absorción de vibraciones ineficaz. La estabilidad también puede disminuir, especialmente al girar o frenar. Otro síntoma es la menor eficacia de frenado, el aumento de la distancia de frenado y el descenso de la parte delantera. El desgaste irregular de los neumáticos indica una tracción deficiente. Además, pueden producirse ruidos inusuales, como un golpeteo metálico, al conducir sobre superficies irregulares. Por último, las fugas de aceite del amortiguador indican una fuga y la necesidad de su sustitución.

 

Un problema local con solución práctica

Las empresas de logística que operan en la Ribera del Duero se enfrentan a un reto que no tiene solución única: el territorio es el que es, y la demanda de entregas en zonas rurales no va a bajar. Lo que sí pueden controlar es el estado de sus vehículos. Invertir en mantenimiento preventivo —especialmente en componentes de suspensión— no es un gasto extra: es la diferencia entre cumplir la ruta o perder el día.

En una comarca donde el vino viaja al mundo y los pedidos de internet llegan hasta el último municipio, la última milla merece tanta atención como la primera.


Fuente: Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible

 
1 Comentario
 
 
 
Usuario  
#1   Leodan 27/04/2026 13:45:20
 
Claro, pagas un servicio y luego te mandan un mensaje o te dejan un papel, que no se ha podido entregar porque no estabas en casa y llevas todo el día esperando y te obligan a poner el teléfono para contactar contigo.
Luego te toca ir a su almacén.
 
 
 
 
 
 
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