
Rebeca Adrián López lleva desde los ocho enfrentándose al cáncer. Hoy, con 28, combina su lucha personal con su pasión por el arte y la vida activa, convirtiéndose en ejemplo de resiliencia y superación. Desde su experiencia como paciente y voluntaria de la Asociación Española Contra el Cáncer, Rebeca ha compartido su historia con los jóvenes del Villa de Aranda, recordando que cada día cuenta y que siempre hay que seguir adelante. Hoy la comparte con los lectores de DR.
- Rebeca, cuéntanos un poco sobre tu lucha contra el cáncer.
- Todo empezó cuando tenía ocho años. Jugaba en el sofá y cuando me giré para coger un muñeco mi madre vio que tenía un bulto en el cuello. Ella supo que eso no era normal y fuimos al hospital de Aranda y de ahí me llevaron en ambulancia hasta La Paz donde me operaron por cáncer de tiroides. Fue un cambio brutal porque a partir de ahí pasé mucho tiempo en el hospital, mi vida se paró por completo. Pasé de la vida de una niña de ocho años a estar totalmente en hospitales. Tuve muchas pruebas y tratamientos: radioterapia, pastillas… intentaba compaginar mi vida normal con lo que suponía la vida hospitalaria.
- Lograste superar la enfermedad, pero luego regresó…
- Sí, tuve un parón de casi 17 años en los que solo tenía revisiones, yendo y viniendo una vez al año, seis meses o lo que tocara. Pero en 2023 tuve una recaída, así que otra vez fue como empezar de nuevo, aunque ya era más consciente de lo que pasaba y tenía más herramientas para afrontarlo y seguir adelante. En la segunda recaída me dijeron que se me había roto una vértebra del cuello y tuve que ir con muchísimo cuidado, pero siempre he intentado no parar mi vida. Cuando he podido, he ido rehaciendo todo lo que hacía antes, sin ponerme límites.
- ¿Cómo ha sido tu vida a nivel personal con todo esto?
- Muy diferente a la de otras niñas o jóvenes de mi edad, pero siempre he intentado hacer todo lo posible y no ponerme límites. La normalidad para mí ha sido intentar vivir al máximo, aunque haya ciertas limitaciones: días que tienes que faltar al trabajo o a la escuela, o cuidarte más por las circunstancias físicas. Sí, ha habido momentos duros, pero se intenta llevar de la mejor manera y que la enfermedad no sea un condicionante. Me encuentro muy bien, disfrutando y haciendo mogollón de proyectos.
- ¿Cómo has compaginado tus estudios y tu trabajo?
- No ha sido fácil. Estudié Diseño de Interiores, y como no estaba oficialmente reconocida, tuve que asumir costes extra para que se validaran mis estudios. Además, la carrera es exigente, así que he tenido que adaptarme físicamente en varios momentos. Pero siempre he tratado de no dejar que nada me detenga.
- Además de todo, formas parte de la Asociación Española Contra el Cáncer en Aranda de Duero…
- Mis padres se hicieron socios y después yo también, y además me hice voluntaria. La labor que realizan es impresionante. Ofrecen ayuda psicológica, acogida, actividades físicas para pacientes, marchas y un montón de cosas que realmente valen la pena. Ayudan mucho a los pacientes y a sus familias, y creo que es fundamental.

Encuentro con el Villa de Aranda,
- Y te proponen ser la imagen de la asociación para dar a conocer la vida de un enfermo a los más jóvenes, en este caso a los jugadores del Villa de Aranda.
- Me lo propusieron para dar una visión más positiva y humana de todo lo que hay detrás de la enfermedad. Surgió la idea de hacer una charla con los jugadores del club de balonmano, comparando lo que suponen los días de partido y los entrenamientos con lo que vive un paciente con cáncer.
- ¿Qué tal fue la experiencia?
- Al principio estaba muy nerviosa porque era gente de mi edad mirándome, pero fue muy bonita. Todos los mensajes que recibí después fueron de apoyo, de gente que pasa por lo mismo y que ve otra perspectiva sobre su situación. La charla tuvo un enfoque motivacional: quería que entendieran que no sólo cuenta el día de partido, sino cada día, cada entrenamiento, los momentos en los que estás bajo presión o ayudas a un compañero. Todo eso forma parte del camino y de cómo afrontar los retos.
- No paras, porque ahora emprendes un nuevo proyecto en Barcelona…
- Soy diseñadora de interiores y desde pequeña tenía muy claro lo que quería hacer. He pasado tiempo en Barcelona, me gusta esa ciudad y voy a emprender una nueva etapa abriendo allí mi propio estudio de diseño. Se llama “I am Arquitectura” y he puesto toda mi ilusión en el proyecto. Es una nueva aventura en un lugar en el que creo que tendré trabajo.

Proyecto de interior de I am Arquitectura

Proyecto de terraza de I am Arquitectura
- Sabemos que no dejarás de venir a Aranda de Duero, porque además de tu familia sabemos que eres una de las personas que impulsan una nueva asociación artística en tu municipio.
- La asociación se llama Somos Vira. La idea nació de una chica que se llama Elisa Bianca y al principio pensábamos formarla sólo con exalumnos del Vela Zanetti, pero luego decidimos abrirla a todo artista joven de la Ribera. Son muchos los artistas que tienen que marcharse fuera para exponer y queremos que lo que hacemos se vea también aquí, en nuestra tierra
En mayo vamos a hacer una exposición multidisciplinar en el centro de Aranda y en la Casa de Cultura, que incluirá música, pintura, escultura y performance. Queremos que sea una iniciativa que se mantenga en el tiempo y que demuestre que en Aranda también hay talento.
- ¿Habrá muchos participantes?
- Para esta primera exposición participarán 40 personas, y aunque ahora no podemos incorporar a más, la inscripción seguirá abierta para futuras ediciones.
- Una vida intensa, la tuya. ¿Con qué te quedas?
-Mi vida ha sido diferente, sí, pero siempre trato de vivirla al máximo, sin ponerme límites. Hay que seguir adelante, disfrutar cada día y no dejar que nada te detenga.
|