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Ómicron, volatilidad y petróleo

28/12/2021 20:33 | DR
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Ómicron, la última variante del coronavirus que se propaga a velocidad de vértigo, es el nuevo escollo con que nos topamos en el camino hacia la esperada recuperación y normalización tanto en la parte económica como en nuestras vidas cotidianas.

Lo cierto es que la incertidumbre ante la potencial gravedad de esta nueva cepa del virus pone sobre la mesa cuestiones referentes a las medidas restrictivas que puedan tomarse en un intento de frenar o ralentizar su expansión y cómo dichas medidas afectarán y retrasarán el proceso de recuperación.

Tras conocerse la mayor facilidad de transmisión de esta nueva variante -de la cual se informó por primera vez en Sudáfrica- del coronavirus con respecto a la variante delta, las bolsas de valores y los precios de los bonos experimentaron un descenso al tiempo que el dólar se apreciaba en relación a la mayor parte de las monedas.

La comunidad internacional se mantiene alerta y según muestran los primeros análisis de la variante ómicron, se trataría de una cepa menos virulenta que sus predecesoras como muestran los casos que se han reportado en la Unión Europea, los cuales han sido de levedad o asintomáticos. Sin embargo, a pesar de ello, es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una variante de preocupación.

 

Repercusión en el precio del petróleo

En las últimas semanas, la cotización del petróleo ha dado cierto respiro situándose, tanto el WTI como el Brent, por debajo de los más de ochenta dólares alcanzados el pasado mes de noviembre, al parecer debido al efecto del nuevo desafío que supone la aparición de la nueva cepa y a la decisión por parte de la OPEP de aumentar la oferta.

No obstante, para el grupo Goldman Sachs, la situación actual sería algo puntual y señala la posibilidad de que el barril de Brent alcance los 100 dólares en el 2023 ya que, a su juicio, el incremento de la oferta se prevé tan lento que será imposible ajustarlo a las cantidades demandadas. Y pronostica una cifra de alrededor de los 85 dólares para el 2022 y los 100 dólares, anteriormente mencionados, para el 2023 a causa de una mayor inflación en la extracción de petróleo.

En estos momentos, el mercado petrolífero se muestra cauteloso y el Departamento de Energía de Estados Unidos ha notificado que venderá dieciocho millones de barriles de su reserva estratégica, acción que estaría integrada en su plan para tratar de reducir los precios del combustible y que se llevaría a cabo en coordinación con otros grandes consumidores de petróleo como China, la India, Corea del Sur, Reino Unido y Japón.

 

La opinión de la OPEP

Por su parte la OPEP no ha variado un ápice su visión del asunto en cuanto al incremento de la oferta se refiere.

Haciendo caso omiso a la petición del presidente Biden, ha anunciado que continuará con el incremento gradual de la oferta ya que, a su juicio, el impacto en el mercado de crudo de esta nueva variante será leve y breve gracias a la cada vez mejor capacidad de gestión de la pandemia que en su opinión se está adquiriendo a nivel mundial.

Añade además, la perspectiva económica estable tanto en economías emergentes como en las avanzadas para reforzar su previsión de un aumento en el consumo de petróleo hasta los niveles previos a la pandemia, en la segunda mitad del próximo 2022.

Así, tiene previsto para el próximo ejercicio un incremento de 4,15 mbd, hasta una cifra de 100,79 mbd, al tiempo que admite un mayor consumo entre enero y marzo, meses en los que la demanda mundial llegará a los 99,13 mbd en vez de los 98,02 mbd inicialmente previstos.

Lo cierto es que el precio del petróleo de la OPEP se ha incrementado un 49,3% en los últimos doce meses, y según anuncian las previsiones continuará en esa senda alcista que, a juicio de los analistas, podría alcanzar máximos entorno a los 100 dólares en los próximos 2022 y 2023.

Y es que la demanda petrolífera ya marcaba niveles récord antes de la aparición de la nueva variante ómicron, situación a la que habría que añadir una mayor demanda de viajes aéreos y una economía global que sigue en aumento.

 
 
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