
En los montes de Aranda de Duero hay algo que vuelve a verse después de muchos años: vacas pastando. Héctor Higueras y Elisabeth Gadea, junto a su hija Cayetana, han levantado desde cero el único proyecto de ganadería extensiva de vacuno en Aranda de Duero, una apuesta de vida ligada al campo, la trashumancia y el cuidado del monte. Su nombre: Ganados Higueras.
- ¿Cómo surge vuestro proyecto ganadero?
- Yo (Héctor) procedo de Vinuesa, en la provincia de Soria, y empecé a trabajar con otro ganadero que tenía vacas allí. Elisabeth es de Aranda y su empleo lo tiene aquí. Cuando nuestra hija nació eran duros los viajes, por lo que nos planteamos montar algo propio y en Aranda. Así que cuando Cayetana tuvo que empezar en el colegio lo hizo aquí con la familia unida.
-Apostáis por Aranda y ponéis en marcha el proyecto…
- Al principio no éramos una explotación consolidada ni una familia ganadera como tal, sino que todo se fue construyendo desde cero. Empezamos prácticamente sin instalaciones, sin ganado propio y sin experiencia familiar en el sector. Fue una decisión difícil, porque veníamos de otro entorno completamente distinto.
Primero adquirimos una finca con la idea de traer las vacas en invierno y soltarlas en verano en el pueblo. A partir de ahí todo fue creciendo de forma natural: surgió la posibilidad de utilizar fincas colindantes, acuerdos con propietarios y colaboraciones con zonas de monte privado que nos permitían pastar y limpiar el terreno.
- ¿Por qué apostasteis por este modelo de ganadería extensiva?
- Queríamos montar un sistema más natural, de manejo en libertad, aprovechando el entorno. Empezamos con pocas vacas y hemos ido creciendo hasta alrededor de 80 cabezas de ganado, combinando vacas madres y terneros en distintas fases del ciclo.
- ¿Cómo es el día a día en la explotación?
- Es un trabajo constante, sin horarios cerrados, pero sin ninguna jornada de descanso. Hay días más intensos y otros menos, pero la atención es continua. Si algo ocurre, te condiciona todo el día. Es un trabajo de vigilancia permanente.
Lo primero que hacemos cada mañana es revisar todo el ganado, comprobar que no haya animales enfermos o problemas. Después se revisan los cercados, el agua, los comederos y el estado general de las vacas. Cualquier incidencia hay que detectarla rápido.
- Animales libres y en movimiento. ¿Cómo se consigue?
- Trabajamos con un sistema de pastoreo y movimiento constante entre fincas, están unos días en una zona y a continuación preparamos otra para que pasten hierba nueva.

- ¿Qué dificultades encontráis en el manejo del ganado?
- Una de las principales dificultades es el manejo en fincas abiertas, donde hay que trabajar con pastor eléctrico y concienciar a la gente de que no son espacios públicos. A veces hay personas que no entienden que son fincas privadas y que hay ganado dentro, lo que puede generar problemas. Porque existe riesgo. Por ejemplo, una vaca con una cría puede reaccionar si alguien se acerca con un perro. Por eso la gestión del entorno es muy importante.
- Y cuando llega el calor toca un traslado mayor…
- Hacemos una especie de trashumancia moderna, porque en invierno están protegidas en la zona de Aranda y en verano las trasladamos a los montes del entorno de Vinuesa para que no les ataque tanto el calor y tengan pasto.
- ¿Habéis visto nacer muchos terneros en este tiempo?
- Sí, y es algo único. Ya llevamos tres años con un ciclo completo. Los animales nacen y se crían aquí. El sistema es natural porque cuentan con un toro en la explotación.
- ¿Qué os aporta personalmente este trabajo?
- Es una forma de vida. No se trabaja únicamente por dinero, sino por vocación. Tiene una parte muy exigente, porque implica renuncias personales importantes, pero también una gran satisfacción. Ver que un animal nace bien, que crece y que todo el sistema funciona da mucha satisfacción. Es una sensación difícil de explicar. Además, hay un vínculo muy fuerte con los animales, sobre todo con las vacas madres, que están muchos años con nosotros. Se convierten casi en parte de la familia.
- ¿Es rentable este modelo de ganadería?
- Es un trabajo para vivir, no para hacerse rico. Es un modelo que permite sostener una familia, pero con mucha dedicación. La rentabilidad depende de muchos factores: el precio de la carne, los costes de alimentación, la paja, y la evolución del mercado. En los últimos años el sector ha cambiado bastante. Ha habido momentos complicados, con reducción de cabezas de ganado, pero ahora la situación es algo más estable.
- ¿Cuáles son vuestros planes de futuro?
- Seguir creciendo, ampliar instalaciones y aumentar el número de animales. Queremos mejorar las infraestructuras para poder gestionar mejor el crecimiento del ganado y seguir desarrollando la explotación. Además, estamos valorando nuevas formas de comercialización, como la venta por lotes directos a clientes de la zona, lo que permitiría dar más valor al producto local.
- ¿Cómo es la relación con el entorno y los propietarios de fincas?
- En general es muy positiva. Muchos propietarios están contentos porque el ganado ayuda a limpiar el monte y reducir el riesgo de incendios. La presencia del ganado aporta tranquilidad, ya que hay vigilancia continua del terreno. También hay colaboración con diferentes fincas privadas, lo que facilita el pastoreo y el mantenimiento del ecosistema. Reconocemos que por otro lado hay personas a las que no les gusta que haya un vallado eléctrico por un sitio por el que han estado acostumbrados a pasar, y es complicado hacer entender que no se trata de caminos públicos, pero poco a poco creo que se van mentalizando.
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